¿Podría ocurrir que colectivos que no quieren la Renta Básica Incondicional, por los motivos que sean, traten de hacerse con el dominio del nombre? Colectivos que realmente defiendan subsidios condicionados pero que les de reparo decir subsidios.

Supongamos por un momento que estoy en contra de la Renta Básica y que defiendo seguir insistiendo con decenas de subsidios condicionados. Sí, ya sé que han fracasado todos y cada uno de ellos, más de 100 diferentes, pero defiendo seguir aplicándolos y oponerme frontalmente a la Renta Básica Incondicional. ¿Hasta aquí me sigues, verdad?

Bien, pues resulta que a mí, personalmente, los subsidios condicionados me parecen algo así como poco respetables. Los defenderé, como lo he hecho hasta ahora, pero sé que son vergonzosos e infames. También es consciente de ello hoy en día la mayoría de gente que, lejos de reducir las desigualdades, lo que los subsidios condicionados hacen es garantizar la pobreza. Ante esta realidad, ¿qué hago yo? Pues directamente puedo seguir defendiendo los subsidios y las ayudas condicionadas pero esta vez les llamaré Renta Básica. ¿Y si, además de estar en contra de la Renta Básica, quisiera aprovecharme del activismo en torno a la misma? Pues ya tendría otra razón para utilizar el concepto, tal y como actualmente lo hace el PSOE por ejemplo.

Éste es el dilema que tenemos en los Estatutos de Autonomía de Andalucía o de Extremadura. Éstos, en todas sus modalidades, se refieren siempre al salario social, a las Rentas Mínimas Familiares y un largo etc. Porque, al fin y al cabo, es el mismo perro con diferente collar. Todos subsidios patriarcales, insuficientes, incompatibles con un empleo de calidad y rodeados de torturas burocráticas. Otro de los temas sería que, la triple alianza neoliberal, ni siquiera se ha dignado a poner en marcha estas rentas para pobres.

Sin embargo, y hay que tener claro de qué hablamos aquí, es de una Renta Básica incondicional, individual y suficiente (estableciendo su mínimo en el umbral de la pobreza). Podemos estar a favor de ella o no, puede interesarnos más o menos, puede haber sido estudiada en profundidad o queda camino por recorrer, puede asustarnos el explicarlo pero, en el momento en el que esta medida tenga un solo condicionante, por definición, nada tiene que ver con la Renta Básica.
Ahora, y teniendo en cuenta esto, estoy seguro de que sabrás identificar por qué no existen “diferentes rentas básicas”. Y si lo que deseas es seguir con los subsidios condicionados, llámalos directamente por su nombre, subsidios condicionados. Y si lo que deseas es “empleo digno garantizado”, llámalo también por su nombre, aunque a mí me recuerde al chiste de la competición entre los carabinieri, la gendarmería y la guardia civil. Cuando estos competían a ver quién cazaba el conejo más grande, los italianos presentaron uno de 6 kilos, los franceses uno de 8 y por último se presentaron los españoles con un elefante amarrado, con un ojo morado, una pata rota, una oreja cortada y el rabo vendado. Como era de esperar, les dijeron que no se admitía a concurso por no ser un conejo. Sin embargo, el sargento le dio un toquecito con la porra al elefante y éste dijo: yo soy un conejo, ¿vale?

Esto quiere decir que le podemos dar una paliza a un subsidio condicionado hasta que confiese que es Renta Básica y, sin embargo, seguirá siendo un subsidio condicionado.

Y ahora, ya estás preparad@ para identificar fácilmente cuando te estén tratando de “colar”, con mejor o peor intención, una de esas que se conocen como “falsas rentas básicas” o “viejos subsidios rebautizados”. Y sí, aunque parezca mentira, escucharás cosas tan extrañas como:
– Es una renta básica para las viudas de más de 55.

– Es una renta básica para personas que estén en situación de (cuantas situaciones se les pase por la cabeza).

– Es una renta básica pero que primero lleva una fase condicionada.

– Es una renta básica pero como eso cuesta mucho explicarlo, la proponemos de esta otra manera.

– Es una renta básica pero con un primer paso que nos llevaría a (de nuevo, puedes ejercitar tu imaginación).
Y así sucesivamente hasta llegar a publicarse disparates tremendos. Para entendernos un poco más, lo primero que habría que preguntarse sería ¿a quién se beneficia?, ¿cómo la financiamos?, ¿por qué la implementamos?, ¿en qué área geográfica? o ¿a quién le perjudicaría?

A partir de ahí, no solo es más que respetable que no te convenza o que no estés de acuerdo con la Renta Básica, sino que es además de agradecer que de vez en cuando escuchemos el “yo no estoy de acuerdo porque….” y no el “yo defiendo la renta básica pero solo para…”. Al fin y al cabo, así demuestras que tratas de hacerte entender y podemos debatir con naturalidad, o al menos desde la honestidad, de si estamos en la misma trinchera o no.