• En Finlandia están experimentando con ella y dos mil ciudadanos recibirán durante dos años 560 euros al mes sin condiciones. Economistas vascos analizan la propuesta y su posible implantación en Euskadi

La cuesta de enero resulta menos empinada en Finlandia, donde han estrenado el año con un extra. Dos mil ciudadanos recibirán cada mes (lo están recibiendo ya), y durante dos años, 560 euros… porque sí. El país nórdico se ha ofrecido como laboratorio de pruebas para experimentar con la Renta Básica Universal, un concepto al que los economistas empiezan ya a dar vueltas.

El experimento finlandés es modesto, en el sentido de que se ha elegido a un colectivo pequeño de 2.000 personas en un país de cinco millones y medio; concreto, ya que se trata de personas desempleadas que estaban a punto de terminar el subsidio por desempleo y se iban a quedar sin ingresos; y limitado porque se ha establecido un tope de dos años. Pero es una aproximación a esa Renta Básica Universal, que tiene tres características: es individual, incondicional e indefinida. Condiciones que diferencian esta ayuda de cualquier otra de las que ya se conceden: paro, RGI… En otras palabras, el Estado te garantiza un sueldo mensual solo por ser ciudadano.

En el Colegio Vasco de Economistas no solo ven con buenos ojos la iniciativa finlandesa, sino que ya han hecho cálculos para una hipotética implantación aquí. La propuesta la tienen incluso cuantificada: «entre 650 y 700 euros». Para todos los ciudadanos, independientemente de sus ingresos, y para toda la vida. La idea, dicen, no es que la gente se eche a dormir, sino garantizar la subsistencia a todos los individuos, un suelo de ingresos del que partir. es, además, un dar para recibir, porque están seguros de que esa ayuda revertiría en la comunidad de manera cualitativa y cuantitativa: «en forma de paz social y de reactivación de la economía a través del empleo».

Si esto sucede o no lo podrán comprobar, aunque sea a escala pequeñita, en Finlandia. Pequeñita porque es poco dinero. «El salario medio en España ronda los 1.800 euros y oscila entre 3.000 y 3.100 en Finlandia, así que esos 560 euros aquí vendrían a ser unos 320, una ayuda modesta. Al gobierno finlandés le sale barato», advierte Iñaki Uribarri, economista de la Asociación Red Renta Básica, creada en 2001.

Una ayuda discreta pero suficiente para mejorar las condiciones de gente sin recursos, un colectivo que en Finlandia es reducido, «en torno a 180.000 personas». «Con ese dinero podrán regresar más fácilmente al mercado laboral. Dispondrán de un pequeño colchón económico para sus necesidades básicas y si estas están cubiertas es más probable que salgan a buscar trabajo, que puedan comprar un ordenador para preparar curriculums, que se arreglen para ir a una entrevista, que se apunten a un curso de formación…».

¿Y no podría ocurrir lo contrario, que al saber que tienen un ingreso garantizado se relajen y no busquen trabajo?

No es tanto dinero como para permitirte vivir de manera acomodada. Además, las personas, de entrada, no son vagas. A propósito de este concepto de Renta Básica Universal hemos hecho una encuesta en la Universidad del País Vasco y casi nadie decía que dejaría de trabajar si el Estado les pasara una pensión todos los meses. Todo lo contrario, decían que emplearían ese dinero en formarse más para poder ser más selectivos a la hora de elegir empleo en el futuro.

Y eso acabaría por redundar en beneficio de las condiciones laborales de todos, defiende Verónica Varona, coordinadora de la comunidad de finanzas del Colegio Vasco de Economistas. «Cuando una persona cobra la RGI le imponen una serie de condiciones. Una de ellas es que si encuentra un empleo no lo puede rechazar. ¿Y qué ocurre? Que a veces ese trabajo que le ofrecen es poco menos que la esclavitud, pero lo tiene que aceptar porque si dice que no pierde la ayuda. La Renta Básica Universal, sin embargo, no pone condiciones a nadie y no exige que busques un trabajo o que tengas que aceptar el que te ofrezcan. ¿Qué sucedería entonces? Pues que la gente no se vería obligada a decir que sí a esos trabajos tan precarios y si nadie los aceptara acabarían por desaparecer».

En Finlandia la ayuda se ha concedido a un colectivo de gente que en noviembre estaba terminando de recibir el subsidio de desempleo y que iba a empezar enero con cero ingresos. Dos mil personas actualmente paradas cuya situación se testará dos años después, un tiempo que a juicio de Uribarri «es demasiado corto para sacar conclusiones». El tipo de Renta Básica Universal que él defiende no solo es indefinida en el tiempo, sino que se entregaría a todas las personas, independientemente de que estén en paro o ganen 5.000 euros al mes.

Parece descabellado que el Estado dé una ayuda a alguien con un sueldo fijo de 4.000 ó 5.000 euros.

Lo que se pretende al hacerla universal no es que los ricos ganen más, sino que no se obligue a la gente a identificarse como alguien sin ingresos. Si tú hoy quieres recibir la RGI te tienes que presentar en una oficina y decir: ‘Vengo aquí porque no tengo dinero para vivir’. Decir algo así es complicado, es una situación difícil. Sin embargo, si la renta es para todos no habrá esa diferencia entre ricos y pobres, entre los que la necesitan y los que no. Además, el que tenga mucho dinero también podría donar esa cantidad -sugiere Verónica Varona-.

Otra circunstancia que la diferencia de otras ayudas es que es individual: «La RGI, por ejemplo, se entrega por unidad de convivencia. Cuantifican cuántas personas viven en ese hogar y se entregan distintas cantidades en función de si conviven dos personas, tres, cuatro… pero es mucho más interesante que la ayuda sea individual, la misma cantidad para todos».

¿Y de dónde saldría el dinero para esa renta? Habría que subir mucho los impuestos.

El sistema fiscal tiene muchos recovecos de donde sacar dinero. Todas las mejoras sociales salen de los impuestos, pero también se podrían eliminar algunas deducciones de las que actualmente solo se benefician personas con rentas muy altas.

La idea de Renta Básica Universal es de momento solo eso, una idea, pero los economistas vascos creen que más tarde o más temprano habrá que considerarla. «Dentro de un tiempo no va a haber trabajo remunerado para todos y a ver cómo gestionas un país con la mitad de la gente sin ingresos. La gente se lía a tiros», advierte Verónica Varona.

Y llama la atención sobre una cuestión, la de qué va a recibir la sociedad a cambio de esa renta entregada de manera incondicional a sus ciudadanos. «Evidentemente si la persona recibe un sueldo del Estado tendrá que aportar algo, pero hay muchas maneras de aportar a la colectividad, no solo cotizando a la Seguridad Social con un empleo. Se necesita gente que trabaje en ONGs, que cuide de personas enfermas en casa… No se trata de que te den un dinero para que te quedes sentado en el sofá, sino de que ese dinero te garantice un suelo del que partir para mejorar tu vida». Y, por extensión, el bienestar colectivo.

Fuente: http://www.elcorreo.com/bizkaia/economia/201701/24/efecto-tendria-renta-basica-20170116124425.html