Ocho activistas sociales iniciaron el 24 de marzo en Bilbao una huelga de hambre en contra de los recortes que el Gobierno Vasco (tanto el anterior del Partido Socialista, como el actual del PNV) han realizado contra la prestación para pobres de la Comunidad Autónoma Vasca, la Renta de Garantía de Ingresos. Algunos miembros del comité de redacción y del consejo editorial de Sin Permiso, que también lo son de la Red Renta Básica, han participado en algunos de los actos de solidaridad con esta huelga de hambre. Esta es la breve entrevista con uno de los huelguistas, Iosu Balmaseda, cuando se cumplía el décimo día de la huelga.

¿Por qué esta huelga de hambre?

Esta huelga de hambre es la culminación de una campaña de movilización contra el Gobierno Vasco (GV), en la que llevamos embarcados tres meses la Plataforma de Organizaciones Sociales de Bizkaia. Aunque la huelga de hambre la estamos haciendo exclusivamente las Organizaciones Sociales, en la campaña de movilización hemos contado con el apoyo de todos los sindicatos vascos (una verdadera novedad en nuestra tierra), así como de importantes redes sociales que se mueven en el ámbito de la pobreza y la exclusión.

En el origen de las movilizaciones está la negativa del GV a aplicar a la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) la subida del 8% del SMI para el año 2017, legislada estatalmente el pasado diciembre. El artículo 20 de la Ley 18/2008 de la RGI establece que el importe de la RGI está indiciado al SMI vigente en cada año (88% para unidades de convivencia de una persona, 100% en el caso de dos personas y 113% en el de unidades de convivencia de 3 o más personas).

Esta negativa reforzaba el recorte que había sufrido esta prestación social desde el año 2012. En el Presupuesto de ese año se incluyó una rebaja de la RGI del 7%. Se justificó, por parte del Partido Socialista de Euskadi de Patxi López, entonces al frente del Gobierno Vasco, que la medida sería temporal, como un ajuste obligado por la crisis. Sin embargo, desde entonces no se ha recuperado ese 7%.

A pesar de que durante tres meses se ha mantenido un enorme nivel de movilización social exigiendo que no se recorte en 2017 nada menos que un 15% de una prestación dirigida a la gente más frágil de nuestra sociedad, ante la perspectiva de que el GV no nos hacía ni caso, decidimos elevar el nivel de radicalización de nuestra movilización y, por ello, decidimos iniciar una huelga de hambre indefinida.

Pero no son sólo razones de dinero las que han generado el enorme malestar y sentimiento de injusticia que nos ha conducido a ponernos en huelga de hambre. El Lanbide-Servicio Vasco de Empleo, con su comportamiento de permanente conculcación del procedimiento administrativo, está convirtiendo en papel mojado el derecho subjetivo en el que se sustenta la RGI y la Prestación Complementaria de Vivienda (PCV). ¿Para qué sirve, en el fondo, contar con este derecho, si Lanbide suspende la RGI y PCV por causas que no figuran en la legislación que regula estas prestaciones? O incumple los plazos de solicitud y de contestación a los recursos durante un montón de meses. O no se digna ni siquiera a leer los escritos de alegaciones, obligando constantemente a tener que recurrir, lo cual alarga una barbaridad de tiempo los procedimientos para oponerse a las injustas suspensiones que se llevan a cabo sistemáticamente.

Todo el mundo sabe que los derechos, por muy sólidos que aparezcan recogidos en las leyes, pueden llegar a debilitarse hasta casi desaparecer, dependiendo de la forma de gestión institucional que se imponga en su ejercicio. Eso es lo que para  miles de personas solicitantes y perceptoras de la RGI y PCV, le está ocurriendo frente a Lanbide.

Pero la RGI es el subsidio más generoso de todo el Reino de España que algunos quisieran generalizar al conjunto del Estado. ¿Cómo se entiende?

Efectivamente,  en la Comunidad Autónoma Vasca contamos desde 1989 con el mejor sistema de rentas mínimas garantizadas y condicionadas de todo el Estado español lo cual no significa mucho. Un sistema que mejoró en el nivel de sus aportaciones, sobre todo a partir del año 2000, fruto de la extraordinaria movilización social que supuso la ILP para una Carta de Derechos Sociales, que recogió en el año 1997 más de 83.000 firmas y que tuvo que ser tramitada como ley por el Parlamento Vasco.

El problema es que, a partir del año 2008 y, sobre todo del año 2012, el sistema de garantía de ingresos en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), ya muy limitado, está sufriendo un proceso de retroceso continuado. Es por este hecho por el que hay que medir el malestar, la resistencia y la movilización que se ha generado para defender que la RGI no siga siendo recortada. Al GV le puede servir como coartada publicitaria cantar las alabanzas de la RGI frente a las míseras rentas mínimas garantizadas existentes en la mayor parte del resto de CC.AA. Y también a algunas gentes preocupadas por la pobreza y la exclusión les puede resultar de interés perseguir como objetivo la implantación de un modelo de renta garantizada condicionada como el vasco, en sus tierras, pero eso no cambia nada en cuanto a la valoración que desde aquí podemos hacer sobre el declive de la RGI. La gente combativa siempre lleva a cabo sus peleas partiendo de lo ya alcanzado, para evitar que te lo quiten y para mejorar lo que tienes. Fijarse en que otros y otras están peor es la coartada del conformismo que solo puede conducir a la derrota segura.

Algunos de los participantes en la huelga, tú mismo, fuiste parte de los organizadores del último simposio de la Red Renta Básica en Bilbao y sois firmes partidarios de la Renta Básica incondicional (RB). ¿Qué relación hay entre vuestra huelga y la RB, si la hay?

En bastantes de las actividades que venimos haciendo hasta el momento, así como en las que tenemos previstas para los próximos días, el tema de la Renta Básica, está muy presente. Creo que la inmensa mayoría de organizaciones sociales que estamos protagonizando esta huelga de hambre, somos firmes defensoras de la RB.

Dicho lo anterior, tengo que reconocer que la vía de evitar que la RGI siga empeorando, tanto por los recortes ya comentados, como por la contrarreforma legal que se va a producir a través de los cambios que se avecinan en Lanbide-Servicio Vasco de Empleo (que es el organismo que gestiona la RGI-PCV) y, sobre todo, en la Ley de la RGI de 2008, no es un terreno sencillo para incluir de una forma natural la reivindicación de la RB. Me refiero no a la reivindicación propagandística, la cual sí que tiene su espacio, pues el modelo de RB mejoraría extraordinariamente el actual sistema de RGI-PCV, sino a la reivindicación basada en la movilización y destinada a poner la demanda de la RB en la agenda política e institucional.

Una imagen de la gran manifestación del 1 de abril. El entrevistado es el segundo por la derecha.

¿Cuáles son los objetivos de la huelga de hambre?

Sobre los objetivos concretos de la huelga de hambre me remito a lo que he comentado en la primera pregunta, pero sí me gustaría abundar en el fruto que le estamos sacando a esta forma de movilización radical. No sé si conseguiremos frenar a la alianza PNV-PSE-PP, cuyo pacto presupuestario les garantiza la mayoría parlamentaria para llevar adelante la ridícula subida del 1,5% en la RGI de 2016, lo que significa que se mantiene el recorte del 7% impuesto desde 2012 y se pierde un 6,5% frente a la subida del 8% registrada en el SMI. Pero ocurra lo que ocurra en el pleno parlamentario del próximo 11 de abril, que debe votar los presupuestos para 2017, nadie debería dejar de lado lo que con esta huelga de hambre hemos conseguido ya:

·       Hemos elevado el listón de la solidaridad con las personas más machacadas de nuestra sociedad, a un nivel desconocido en Euskadi hasta este momento.

·       Hemos colocado a la defensiva a toda la carroña xenófoba, que desde el mundo de la política y desde los medios de comunicación, viene criminalizando a la gente perceptora de la RGI, al clasificarla en una horquilla que va desde vagos y vagas, hasta apestosos defraudadores y defraudadoras, cuando no delincuentes profesionales y hasta yihadistas.

·       Hemos conseguido el apoyo de todos los partidos políticos vascos, salvo el PNV, PSE y PP; de todos los sindicatos; de multitud de redes sociales, de ONG y de organizaciones variopintas que representan a colectivos feministas, a personas jubiladas, a trabajadoras domésticas, etc., etc.

·       Y finalmente, lo más importante, desde mi punto de vista, hemos creado unas condiciones mucho mejores que las que teníamos para seguir dando la batalla al PNV, PSE y PP, en las peleas que tenemos por delante para evitar que conviertan la RGI de un derecho subjetivo que ha permitido combatir en Euskadi una parte importante de la pobreza más severa, en una ayuda social cada vez más desprestigiada por unos controles institucionales absurdos y carísimos, y también cada vez más selectiva e ineficaz.

 

Fuente: www.sinpermiso.info