La renta básica incondicional suscita numerosos debates acerca de su diferencia con otros subsidios, la defensa del Estado del Bienestar o su influencia en los derechos de las mujeres.

Esta es la primera columna de una larga serie que estará dedicada a diversas cuestiones decisivas relacionadas con la propuesta de la renta básica incondicional (RB). Así que será aconsejable empezar definiendo lo que se entiende por RB, y a la que me ceñiré en todo momento: la RB es una asignación monetaria periódica a toda la población, de forma individual, sin ningún tipo de condición. Por si cabe alguna duda, añadiré que se percibiría independientemente del sexo al que se pertenezca, del nivel de ingresos que se posea, de la religión que se profese (si alguna) y de la orientación sexual que se tenga.

El campo de la renta básica es muy amplio. Como son muchas las personas, así como partidos, movimientos sociales, miembros de la academia, ciudadanía en general, que se han interesado por la RB especialmente en los últimos años, también son muy extensas las cuestiones que preocupan a las personas favorables y contrarias a esta propuesta. Enmarcaré solamente algunas que serán desarrolladas en sucesivas columnas.

La incondicionalidad es la característica que distingue la renta básica de todos los subsidios conocidos que tienen una u otra forma de condicionalidad. Los subsidios condicionados reciben muchas denominaciones: rentas mínimas, garantizadas, de inserción… También hay diferencias en las exigencias de la condicionalidad, más o menos severas, en la cantidad que se percibe, en los controles burocráticos, pero absolutamente todas son subsidios que para acceder a ellos hay que demostrar una situación de necesidad establecida ex-ante por el programa en cuestión (means-tested). Son conocidos desde prácticamente sus inicios los problemas inherentes a estos subsidios precisamente por su carácter de condicionales. De ahí una de las fuerzas de la RB que sortea muy bien los problemas que son propios de los condicionados.

¿Se trata de una propuesta que defienden algunas derechas y algunas izquierdas? ¿Es así realmente? O, como algunos, mucho más rápidos en disparar que en pensar, han formulado: ¿es la renta básica un invento neoliberal? El criterio infalible para saber la orientación política de cualquier defensor de la RB es conocer la propuesta de financiación que la hará posible. Es decir, qué parte de la población gana y qué parte pierde. Y también es de mucha información conocer otras medidas de política económica que se defienden. Los defensores de derechas pretenden desmantelar el Estado de Bienestar —o lo que queda en algunos lugares de él— “a cambio” de la RB persiguiendo sus clásicos objetivos de “adelgazamiento” del Estado —excepto la policía, el ejército y los tribunales de justicia— y de reducción de la presión fiscal. Este sería el caso por ejemplo de Charles Murray, el economista que defiende la RB en las páginas del Wall Street Journal. Los defensores de izquierdas, por el contrario, pretenden una redistribución de la renta de los más ricos al resto de la población y el fortalecimiento del resto de prestaciones del Estado de Bienestar. Es decir, para la concepción de izquierdas, en claro contraste con la de derechas, su implantación no debe suponer merma alguna de los servicios públicos ni de los derechos sociales: educación, sanidad, dependencia, vivienda, etc.

La renta básica ¿favorece la libertad de las mujeres o al contrario las empuja más a las paredes del hogar? Unas feministas han sostenido lo primero y otras lo segundo. Es un tema importante.

La gente que vive, si puede, de un salario, que es la inmensa mayoría de la población, ¿mejoraría su situación con una RB? O, al contrario, como algunos sindicalistas han asegurado, “se perdería poder de negociación colectiva”.

La filosofía política también tiene mucho que decir, en realidad ya hay ingentes cantidades de materiales al respecto, sobre la justicia, la libertad, la igualdad y la fraternidad que supondría una renta básica. ¿Tienen la misma preocupación por la libertad, si es que entienden lo mismo, los defensores de los subsidios condicionados que los defensores de la RB? A diferencia de otros Estados, todos los partidos parlamentarios de ámbito estatal del Reino de España, defienden subsidios condicionados, más o menos generosos o más o menos raquíticos: PP, C’s, PSOE, Podemos, IU.

Estos grupos de cuestiones y otras muchas más relacionadas con la renta básica—la financiación, la robotización, los experimentos piloto realizados o en funcionamiento aún de Namibia, Barcelona, Finlandia…— serán analizadas en las próximas columnas.