La Fundación Verde Europea (GEF) tomó la decisión de organizar dos eventos que versaran sobre la Renta Básica Incondicional en Helsinki (5 y 6 de septiembre) y en Barcelona (9 y 10 de octubre). El por qué de esta elección es bien sencillo, y es que en Finlandia pusieron en marcha un proyecto piloto de Renta Básica en enero de 2017 (sobre el que tendré oportunidad de hablar más adelante) y el B-Mincome que verá la luz en Barcelona está a punto de salir del horno.

En esta primera toma de contacto, en Helsinki, tuvimos la oportunidad de asistir ocho personas de lugares tan dispares como Reino Unido, Serbia, Suiza, Alemania, Cataluña y el País Vasco. Allí nos juntamos Natalie Bennet (líder de los Verdes en Inglaterra y Gales de 2012 a 2016 y actualmente miembro de la mesa directiva de la GEF), Susanne Rieger (copresidenta de la GEF), Lluís Torrens (director de Planificación e Innovación del Área de Derechos Sociales en el Ayuntamiento de Barcelona y coordinador del proyecto B-Mincome), Ville Ylikahri (Secretario General del VISIO), Predrag Momcilovic (miembro del Comité Ejecutivo de la Federación de Jóvenes Verdes Europeos) , Michael Opielka (director del ISÖ), Irina Studhalter (Consejera Local en Luzern, Suiza) y yo mismo, Julen Bollain (parlamentario por Elkarrekin Podemos en el Parlamento Vasco y miembro de la Red Renta Básica y de la Basic Income Earth Network). Sin más preámbulos, me pongo a relatar la gratificante experiencia finesa y sus resultados, que es lo que realmente importa en esta breve crónica.

Comenzamos con Ville Ylikahri explicando cuál es el modelo de Renta Básica Incondicional de los Verdes en Finlandia. Un modelo tremendamente parecido al defendido habitualmente por la Red Renta Básica y con un estudio de microsimulación estadística que demostraba resultados muy similares a los obtenidos por Arcarons, Domènech, Raventós y Torrens que fueron publicados, en parte, en el artículo de 2014 titulado “un modelo de financiación de la Rentan Básica para el conjunto del Reino de España: sí, se puede y es racional” y actualizado en respuesta a algunas críticas en el 2016, “La renta básica incondicional y cómo se puede financiar. Comentarios a los amigos y enemigos de la propuesta”. En este caso la propuesta de los Verdes en Finlandia se compone de dos tramos de gravamen tanto a las rentas de trabajo (41% hasta 50.000€ y 49% a partir de 50.000€) como a las de capital (33% hasta 40.000€ y 35% a partir de 40.000€). Con estos dos tramos vemos claramente cómo los ganadores del experimento siempre serán los que menor renta tenga y cómo los de mayor renta tendrán que pagar más impuestos que financien un colchón para toda la población.

Tampoco podemos olvidarnos de que el índice Gini actual en Finlandia es de 26,51 y por lo tanto, el coste para que éste descienda un punto es mucho mayor que en España en 2016 se situaba alrededor del 34,5. En la siguiente imagen podemos observar cuál es la variación en el índice Gini relativa a cada cuantía de Renta Básica otorgada.

En definitiva, tanto el modelo defendido por la Red Renta Básica como el defendido por los Verdes en Finlandia son modelos donde se redistribuye una Renta Básica Incondicional desde las personas más ricas hacia las más pobres, pero con una menor reducción de la desigualdad por parte de los fineses ya que su situación de partida es mejor que la del conjunto del territorio de las fronteras del Estado español aunque hay grandes diferencias entre CCAA.

Tras haber escuchado la propuesta de los Verdes finlandeses, pasamos a la presentación del experimento de Renta Básica que se está llevando a cabo en Finlandia de la mano del investigador Ville-Veikko Pulkka. Mucho se ha escrito y mucho hemos leído durante los últimos meses sobre este proyecto piloto y, si bien era algo impensable hace apenas 3 años que un experimento de Renta Básica tuviera lugar en Finlandia, éste no ha podido ser como a los organizadores les hubiera gustado, siendo el principal obstáculo las restricciones presupuestarias. Y por ello, aun pudiendo argumentar sobre las bondades del proyecto piloto y todo lo que nos enseñará una vez los resultados definitivos vean la luz, me gustaría simplemente dar un par de pinceladas en las debilidades del mismo tras haber podido intercambiar impresiones con parte del grupo investigador del proyecto para seguir teniendo la mirada puesta en el futuro.

El proyecto piloto de Renta Básica de Finlandia solamente es dirigido a una parte de la población, a un sector muy específico, a las personas paradas de larga duración. ¿Por qué? Simple y llanamente, por restricciones de tiempo y de presupuesto. La recomendación realizada por el grupo investigador para el experimento era, sin embargo, realizarlo con familias de renta baja. Por lo tanto, cabe añadir que la muestra escogida no es representativa en absoluto de la sociedad y además, ésta es muy pequeña y poco significativa ya que solo se escogieron a 2.000 personas. Por otro lado, el modelo planteado para el experimento no es en absoluto realista ya que hace caso omiso a la necesaria reforma fiscal que la implantación de una Renta Básica Incondicional traería consigo. Así, el déficit presupuestario anual si se expandiese a nivel estatal a todas las personas sería de 11.000 millones de euros anuales (siendo de 55.500 millones de euros el gasto gubernamental en el año 2017). Sin embargo el experimento cuenta tan solo con un presupuesto de 20 millones de euros (presupuesto con el cual el grupo investigador cree que se podría haber aumentado el número de participantes).

Entonces, ¿qué obtenemos a través de la realización de este proyecto piloto? ¿Por qué la comunidad defensora de la Renta Básica Incondicional está satisfecha con este experimento? Ante todo, se abre el melón en Europa. Un país nórdico de esos que tanto admira la élite política ha decidido dar el paso y apostar por experimentar con la Renta Básica. En segundo lugar, no podemos obviar en ningún momento que este experimento, aún siendo muy mejorable, es un gran inicio. Es un principio suficientemente interesante siempre y cuando exista una próxima fase y tenga continuidad más allá de los 2 años de duración. En tercer lugar cabe destacar que este proyecto piloto nos ofrecerá muchos datos que espero sirvan para desmentir todas aquellas falacias que sin base empírica alguna han ido vertiendo unos y otros. Además, sin tener aún datos oficiales, sí han realizado varios medios de comunicación diversas entrevistas a personas beneficiarias de la Renta Básica, sacando como primeras conclusiones que ésta reduce el estrés y estimula la búsqueda de empleo activa. Y por último, por qué no decirlo, ¿y si sirve para pasar de la utopía a la realidad? El futuro, desde luego, es esperanzador.

La GEF tampoco quiere poner punto y aparte a la Renta Básica Incondicional y por eso, dándole continuidad nos juntaremos de nuevo el 9 y el 10 de octubre en Barcelona para conocer su propia realidad y entender de primera mano cómo va a funcionar el B-Mincome. El B-Mincome, también conocido como renta municipal de inclusión, se establecerá en Barcelona y tiene cuatro modalidades distintas, contando con 250 familias del eje del Besós en cada una de ellas. El primero de los grupos recibirá una renta limitada (reducción o eliminación si se encontrase trabajo remunerado u otra fuente de ingreso) y condicionada a participar en actividades de integración sociolaboral. El segundo grupo recibirá una renta limitada también pero sin condicionalidad. El tercero, una renta sin limitación y condicionada. Y el cuarto, una Renta Básica tal y como la conocemos, una renta sin limitación y sin condicionalidad. Nuevas formas de realizar políticas activas para nuevos tiempo y, al fin y al cabo, como decía Raffaele Barbato, ya es hora de “cambiar radicalmente y revolucionar la lucha contra la pobreza”.