Hablamos hace poco con Philippe Van Parijs [le entrevista Roberto Ciccarelli para il manifesto global], el célebre filósofo belga, defensor de la renta básica. Manifestó que Italia necesita una contrapropuesta radical a la llamada “renta de ciudadanía” de los Cinco Estrellas. La actual medida podría transformarse en una “renta básica parcial”, según declaró. “Hay que estar preparados para la idea más radical de una renta básica incondicional”.El gobierno italiano quiere crear una prestación por desempleo ligada al trabajo gratuito de hasta 16 horas semanales, a la formación obligatoria y a los incentivos a las empresas que contraten parados. ¿Es correcto describir esto como  “renta de ciudadanía”?

La expresión reddito di cittadinanza es equívoca en la medida en que sugiere que se trata de una prestación universal que se paga a todos los ciudadanos, en lugar de una prestación sometida a la evaluación de medios económicos restringida a los hogares pobres. Nuestros estados del Bienestar europeos constan de dos componentes principales de tamaño variable. Los seguros sociales, pagados por la seguridad social, financiada con las aportaciones a la seguridad social, están destinados a cubrir diversos riesgos que corren los trabajadores, incluido el de desempleo involuntario. La asistencia social, que se financia con la tributación general, está destinada a mejorar la situación material de los hogares pobres. En las décadas transcurridas desde la II Guerra Mundial, muchos países sistematizaron buena parte del componente de asistencia en un programa general de renta mínima garantizada condicionada a trabajar y a la evaluación de medios económicos. El reddito di inclusione del anterior gobierno italiano y el reddito di cittadinanza del actual gobierno son programas de asistencia social de este género, el segundo de un nivel bastante más elevado que el primero.

¿Por qué usa el gobierno esta expresión de “renta de ciudadanía”?

En algunas de las primeras formulaciones de Beppe Grillo, había referencias explícitas a un “reddito di cittadinanza, anche universale” y una contundente crítica del “assistenzialismo”. Cuando quedó claro que todo lo que el Cinco Estrellas propondría iba a ser  — reconozcamos que ambicioso  — un programa de asistencia social, supongo que sus dirigentes consideraron políticamente conveniente conservar una expresión que sugiriese una diferencia radical con el reddito di inclusione.

Hasta 16 horas de trabajo público para la municipalidad. ¿Hay algún país que haya introducido un grado similar de condicionalidad para estipular una renta básica?

La disponibilidad para un trabajo adecuado, ya sea que lo ofrezca la municipalidad, o cualquier otro empleador público o privado constituye una condición muy extendida en los programas de asistencia social. Hacer que el derecho a prestación dependa del trabajo real para las municipalidades que otorgan la prestación era una práctica del periodo más severo de las Leyes de Pobres inglesas. Dudo que haya algún programa viable que aplique en realidad una disposición de este género. Tal como descubrieron los que gestionaban las Leyes de Pobres, resulta muy costoso que los trabajadores con poca formación y poca motivación lleven a cabo trabajos no remunerados.

¿Qué piensa usted de la obligación impuesta por el gobierno de aceptar en el plazo de seis meses al menos una oferta de trabajo en 100 kilómetros a la redonda de la ciudad de residencia, 250 kms. en un plazo de 12 meses, y en cualquier localidad si no se ofrece ningún empleo en un plazo de 18 meses?

No me sorprende. La Lega debe de haber sospechado que en ausencia de esa cláusula, sus votantes del norte estarían subvencionando a los ociosos del sur y a los trabajadores del mercado negro. Gracias a esta cláusula, puede pretender al menos que el programa servirá para afrontar la escasez del mercado laboral del norte.

¿Qué opinión tiene de las sanciones del gobierno contra las declaraciones falsas sobre la situación económica de los pobres: hasta seis años de prisión?  

Ningún programa de asistencia social puede funcionar sin alguna sanción. Pero ningún castigo del fraude social cometido por los pobres resulta aceptable si es más severo que el castigo del fraude fiscal de los ricos. Y puesto que el “fraude social” resulta en cierto sentido inevitable allí donde la economía informal desempeña un papel significativo, las sanciones severas son una receta para una sociedad cuyos miembros más vulnerables están permanentemente aterrados por el riesgo de verse denunciados.

¿Qué piensa de la exclusión de esta medida de los extranjeros no comunitarios que llevan viviendo en Italia más de 10 años?

Ningún programa de asistencia social puede resultar viable sin fronteras cerradas o sin un período de espera. El derecho de los ciudadanos de la UE a las prestaciones de los programas de asistencia social general que existen en otros países está sometido a la condición previa de residencia legal durante cinco años. Podría acortarse este periodo de espera, y no hay un argumento decisivo a favor de hacerlo más largo para los que no son ciudadanos de la UE.

El gobierno ofrecerá subvenciones a las empresas que den trabajo a los beneficiarios de la renta de ciudadanía. Cuanto antes contrate la empresa, mayor será su beneficio. ¿Qué piensa de la transformación de la renta mínima, que debería considerarse un derecho social fundamental, en un incentivo para los emprendedores?

Al igual que el llamado programa Hartz IV, el reddito di cittadinanza funcionará de esta forma como un subsidio para el empleo de baja cualificación, sin ninguna garantía de que el empleador ayude al empleado a adquirir nuevas habilidades. Utilizar subsidios públicos para apoyar actividades de baja productividad puede tener sentido, pero sólo si proporcionan una formación útil, no si acaban haciendo rentables trabajos repulsivos.

¿Creará una nueva burocracia este sistema de contraprestación de trabajo que lidie con la colocación de los desempleados y con disciplinar a los pobres?

Si se toman en serio las condiciones y se aplican con un mínimo de rigor, el coste burocrático de colocar, supervisar y sancionar va a acabar siendo espectacular, y se terminará gastando más dinero en los salarios de los controladores que en las prestaciones de los controlados. Por lo tanto, no podemos esperar una puesta en práctica rigurosa. Y en ausencia de ello, prevalecerá la arbitrariedad y prosperará el clientelismo.

El ministro de Trabajo y Desarrollo, Luigi Di Maio (Movimiento Cinco Estrellas) lo presentó como una “revolución del Estado del Bienestar”. ¿En qué sentido debería entenderse esta expresión? ¿Supone un Estado del Bienestar más igualitario y universal  o un giro punitivo del Bienestar hacia lo que se llaman programas de contraprestación de trabajo [“workfare”] para desempleados?  

En el contexto italiano, el reddito di inclusione fue una pequeña revolución. Italia se sumó finalmente al conjunto de países desarrollados con un programa general de renta mínima. El programa no era individual ni universal ni estaba libre de obligaciones. Pero constituyó, a mi modo de ver, un importante paso adelante. Respecto al reddito di inclusione, el reddito di cittadinanza no fue una revolución: la estructura básica se mantuvo. Pero fue una reforma significativa, tanto porque aumentó de manera substantiva el nivel de prestaciones como por el hecho de que fortaleció su condicionalidad. A primera vista, debería aplaudirse su mayor generosidad  Pero crea un riesgo muy grande de un revulsivo serio. Puesto que el reddito di cittadinanza no es universal sino que está sujeto a la evaluación de medios económicos, las ganancias declaradas de otras fuentes se deducen de ello. Por consiguiente, económicamente no tiene sentido trabajar por unos ingresos netos declarados de menos de 780 euros. En partes más pobres del país, esto equivale a destruir los incentivos económicos de mucho trabajo a tiempo parcial y autoempleo modesto (declarados), con una burocracia represiva y costosa de la que se espera que reduzca el perjuicio económico.

Alemania, Inglaterra y Francia son algunos de los países en los que lleva existiendo desde hace años un sistema de subsidios de desempleo sobre el pilar de una renta básica. Muchos investigadores han criticado esta medida porque ha creado una “trampa de la pobreza”. ¿Qué es eso?

Es precisamente lo que ilustraba justo antes: con un programa sometido a la evaluación de medios económicos, es decir, con un programa que restringiera las prestaciones a los hogares por debajo de cierto umbral de renta, mucha gente pobre se ve atrapada en la pobreza, porque su intento de salir de ella obteniendo alguno modestos ingresos se ve “recompensado” por la reducción correspondiente de sus prestaciones. Esto se aplica a los programas de Bienestar libres de obligaciones así como a los programas de contraprestación de trabajo, es decir, a los programas que imponen más o menos despiadadamente a todos los solicitantes en buenas condiciones físicas la obligación de estar disponibles para trabajar. La contraprestación de trabajo constituye precisamente una forma de hacer que trabaje la gente pobre, pese a la trampa de la pobreza.

¿Corre Italia el riesgo de la misma “trampa de la pobreza”?

Decididamente, a causa sobre todo de sus diferencias regionales. Comparado con otros países, el nivel de prestaciones es relativamente alto respecto al PIB per cápita en el sur del país.

¿Cuál es la diferencia entre renta básica, “renta de ciudadanía” y el sistema de subsidios de desempleo?

A diferencia del reddito di cittadinanza, la renta básica es estrictamente individual (es decir, no se asigna en función del hogar), es universal  (es decir, no depende de los medios económicos) y libre de obligaciones (es decir, no depende del trabajo).

En Italia, todavía no se ha entendido plenamente la necesidad de una renta básica. Y la confusión del presente gobierno no ha ayudado en nada. ¿Podría usted explicarlo?  

La elección terminológica, desde luego, no ha ayudado. A la renta básica se la denomina a veces “ingreso ciudadano” [“citizen’s income”] en el Reino Unido o “salario ciudadano” en los países escandinavos. Pero, de manera más fundamental, la confusión es fácil de comprender en un país que no ha tenido la experiencia de un programa de renta mínima condicionada durante un periodo significativo. La renta básica se ofrece precisamente como solución a los problemas que crea esa clase de programas. Sólo cuando se tiene un amplio debate público sobre la renta básica por contraposición a la asistencia social condicionada existente.se puede esperar que se comprenda de modo bastante claro la diferencia entre ellas por parte de algo que más numeroso que una reducida fracción de la población. Este ha sido el caso, por ejemplo, en Suiza, gracias al referéndum de junio de 2016, en Francia, gracias a la campaña presidencial de Benoit Hamon en 2016-2017, y en Finlandia, gracias al experimento de 2017-2018.

Asumamos que entra en vigor el sistema italiano de subsidios de desempleo. ¿Cómo se podría reformar del modo en que se ha descrito en el libro de referencia Basic Income, que ha escrito usted junto a Yannick Vanderborght?

Para el futuro inmediato, abogamos por una “renta básica parcial”, es decir,  una renta básica individual, universal y libre de obligaciones, pero en una escala más baja que la del reddito di cittadinanza. Por encima de este suelo absolutamente seguro, alguna gente tendría derecho a una asistencia social condicionada reforzada, cuyo nivel podría variar a lo largo del país, y también por supuesto a las prestaciones de seguros sociales ligadas a los ingresos. No se aboliría la trampa de la pobreza, pero se reduciría de modo significativo. Y la prestación la podría utilizar la gente como subsidio que les ayudara a su empleo asalariado o autoempleo. Pero en términos de poder de negociación y de potencial emancipatorio, hay todo un mundo de diferencia entre una renta modesta a la que tienes derecho pase lo que pase y otra a lo que tú o tu patrón sólo tenéis derecho si aceptas que te metan en un trabajo repugnante, y que pierdes si decides dejarlo. Una renta mínima general sujeta a la evaluación de medios económicos y a condición de un trabajo es un paso adelante que no se debe desechar demasiado a la ligera. Pero hay que estar preparados para la idea más radical de una renta básica incondicional, a fin de convertir  la reacción que es probable que desencadene el actual reddito di cittadinanza en un paso más encaminado hacia una sociedad libre y una economía saludable.

 

es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. Fundador de la Basic Income European (desde 2004 Earth) Network (BIEN). Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas, Sociales y Políticas de la Universidad de Lovaina (UCL), en la que ha dirigido desde su creación en 1991 la Cátedra Hoover de Ética Social y Económica.

Fuente:

il manifesto global, 29 de marzo de 2019 y http://www.sinpermiso.info/textos/la-renta-de-ciudadania-de-los-cinco-estrellas-creara-una-trampa-de-la-pobreza-en-italia-entrevista-a