Es difícil pronosticar cuáles van a ser los temas importantes de este año que está empezando. En el plano de la política económica mi apuesta es que va a ser el año en el que el tema de la renta básica universal entre de lleno en la agenda política y mediática. Pero ¿de qué va esto?

Se trata de aprobar una renta básica incondicional que garantice a todos los ciudadanos, por el mero hecho de ser ciudadanos de un país, los medios suficientes para subsistir dignamente, al margen de si se tiene trabajo o no, y de los otros ingresos de todo tipo que cualquiera pueda tener.

Hasta ahora la renta básica ha aparecido tímidamente en algunos programas electorales de grupos que se consideran radicales. En España Podemos la llevaba en su programa inicial, aunque luego renunció a él. En Grecia la defendía Varoufakis. Lo nuevo es que este año ya se va a aplicar, con carácter experimental, en un país como Finlandia,. Y el gobierno escocés acaba de anunciar su intención de poner en marcha también un programa experimental de renta básica en la ciudad de Galsgow.

En España tenemos, en algunas comunidades autónomas, programas de subsidios para combatir la pobreza, que garantizan una renta básica a aquellas personas que no tienen otros medios de vida y cumplen determinadas condiciones. Pero lo específico de un programa de Renta Básica Universal es que es incondicional: todo el mundo tiene derecho a recibir un mínimo que garantice su supervivencia en condiciones dignas.

Hasta ahora la Renta Básica Universal no ha gozado de buena prensa. Incluso el año pasado en Suiza se hizo un referéndum para implantar el sistema de renta básica y la población votó mayoritariamente en contra. La objeción fundamental a la RBU es doble: por una parte hay quien considera injusto que tengan derecho a una renta pagada por el conjunto de la sociedad aun aquellos que se sitúan en el nivel más alto de riqueza. Por otra parte, se supone que el coste de la RBU sería inasumible con el nivel de presión fiscal actual, y por lo tanto pondría en peligro otros programas de servicios a la sociedad, como la educación y la sanidad públicas.

Los partidarios de la RBU responden a la primera objeción con un argumento impecable: el sistema de RBU implica un aumento radical del carácter progresivo de la presión fiscal de un país: el 20% de los que más ingresos tienen verán incrementada su contribución a las arcas del estado vía impuestos, el resto, cuanto más desfavorecidos por la situación económica, más beneficios relativos obtendrán de la renta básica. Por otra parte, muchos estudiosos de la renta básica empiezan a discutir no ya de su viabilidad sino de su inevitabilidad: el sistema de producción y la creación de puestos de trabajo está cambiando de forma drástica y haciendo que el objetivo principal de la política económica no pueda ser ya el pleno empleo  sino el reparto equitativo de la riqueza. El objetivo no es solo tener un trabajo a cualquier precio, sino poder vivir dignamente contando con la solidaridad de todos. (Mas información en Sin Permiso).

 

Fuente: https://maquinta.wordpress.com