– Los salarios y los beneficios del capital serán probablemente muy bajos en un país que alcance el último grado posible de su riqueza (Manuscritos económico-filosóficos de 1844 Karl Marx).
– El viejo mundo muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos (Antonio Gramsci)
– I eu, morrendo nesta longa noite de pedra (Y yo, muriendo en esta larga noche de piedra). (Celso Emilio Ferreiro)

Pronto tendremos elecciones municipales. Ya se empieza a hablar de ellas, cada vez más. Normal, son las elecciones más próximas, y estamos viviendo en un mundo tan complicado. Desde los ayuntamientos se puede hacer mucho, y hay tanto que hacer…

Pero yo aquí quiero hablar de las otras elecciones, las Europeas. Van a ser el mismo día, pero casi no las vemos, escondidas detrás de las municipales, agigantadas éstas por su cercanía. Europa nos parecen tan lejana, tan pequeña…

Y sin embargo Europa no está lejos, no es Bruselas. Somos nosotros. Y lo que pase en ella nos afecta directamente y no siempre para bien. Es el momento de imaginar la Europa que queremos construir. Y para eso conviene analizar que podemos y debemos cambiar.

Estamos en una Europa contradictoria, cada vez más pobre, pero que nunca fue tan rica. Una Europa en la que se dice, aun se sigue a decir, aquello de que “vivimos por encima de nuestras posibilidades” y que “Nuestros hijos e hijas van a vivir peor que nosotros”. Pero que nunca tuvo tantas infraestructuras, tantos conocimientos, tanta tecnología… Nunca fue tan “rica”. Estamos en el “último grado posible de la riqueza” que Europa puede conseguir en este modelo, ya prácticamente agotado, de industrialización. Tal vez por eso sucede lo que ya había predicho Marx en sus inicios: Los salarios y los beneficios del capital serán probablemente muy bajos en un país que alcance el último grado posible de su riqueza.

Aunque después de este máximo tampoco se va a acabar el mundo. Más bien habrá un cambio de modelo, estamos en un claroscuro, en una noche antes del amanecer, entre el viejo día (la industrialización) que no da muerto, y el nuevo (la automatización) que no da aparecido. El tiempo en que surgen los monstruos.

Un tiempo de sufrimiento, como todas las “largas noches de piedra”, noches en las que tenemos que luchar por la utopía para evitar la distopía. No hay medias tintas. La automatización nos va a llevar a un lado o al otro. Estamos en una Crisis de crecimiento. Como la del paleolítico al neolítico, o la del feudalismo a la industrialización…

Y como en aquellos casos, la crisis del sistema se manifiesta en varios frentes. El democrático, el del modelo patriarcal, de los modelos de crecimiento (o mejor, todo junto, de decrecimiento), ambiental, del estado “moderno”, nacido desde la violencia uniformizadora en el interior de las fronteras y excluyente contra el exterior, del modelo económico (globalización, individualismo neoliberalismo, monopolios…). Y sobre todo, en la base, un aumento de la desigualdad, con unos salarios y unos beneficios muy bajos, pero con una clase obrera que no puede huir de esos salarios y un 1% que sí escapa de los bajos beneficios, gracias a la especulación, las patentes, el acaparamiento de lo común, los monopolios… En definitiva, gracias a la apropiación de lo que es de todos.

Es el momento de Imaginar Otra Europa. Una Europa de los pueblos opuesta a la de los estados. Una Europa del Bien común en contraposición a la de las multinacionales. Una Europa que defienda nuestros mejores valores, los que crearon la Europa de hoy en oposición a la vieja, la democracia contra el feudalismo y el absolutismo, el laicismo contra nuestros fundamentalismos religiosos, los derechos humanos individuales contra el feudalismo y el patriarcado, el estado del bienestar contra el individualismo neoliberal, la ciudadanía contra el servilismo. En definitiva el progreso de la especie humana contra el oscurantismo.

Imaginar una Europa con una Renta Básica que permita realizar el tránsito entre el pasado, el Salario como principal forma de redistribución del sistema, y el futuro, la Renta básica, el derecho humano a tener un suelo material sobre el que formar la vida que cada uno quiera, necesario en el nuevo sistema que va a llegar con el próximo amanecer, la automatización.

Una Renta Básica (Universal, Incondicional, Individual y Suficiente) financiada vía tributaria, que permita reducir considerablemente la desigualdad, según el modelo de Arcaróns, Raventós y Torrens, (ver-aquí) que permita acabar ya con la pobreza, que permita, a semejanza de una caja de resistencia, que el precariado defienda sus derechos laborales con posibilidades de éxito, que permita a las mujeres que aún dependen económicamente liberarse sin miedo a quedar sin nada, que permita a la juventud emprender proyectos personales que además pueden repercutir en el bien común y sin someterse a esclavitudes laborales, que permita pensar en una educación para formar personas y no “empleadas”, que permita enfrentarnos al chantaje del empleo, tan utilizado para mantener industrias que incrementan el cambio climático, la contaminación, el agotamiento de las materias primas, o incluso en la guerra y el genocidio como acabamos de ver con la venta de armas a Arabia Saudí.

Una Renta Básica en toda Europa, que nos permita desarrollarnos como personas, sin miedo a caer en el precariado o en el paro, realizando nuestro proyecto de vida, sin miedos generadores de xenofobias, fundamentalismos, fascismos… Una Renta Básica que sea el barco insignia de nuestra Europa, la de todos los europeos.

Otra Europa es posible!!!

Fuente:  http://praza.gal/opinion/renda-basica-e-eleccions-europeas