El 28 de septiembre de 2018 Elkarrekin Podemos registró una iniciativa en el Parlamento Vasco instando a todos los grupos parlamentarios a la creación de una Ponencia Parlamentaria con el título “Robotización y digitalización, fiscalidad, reparto del empleo y renta básica”.

En dicha iniciativa se planteaba que la robotización y la digitalización de la economía presentan la cara y la cruz de la misma moneda: destrucción de empleo e incremento en la productividad. En este sentido, se afirmaba que el problema del desempleo como hasta ahora seguirá ligado a la producción, es decir, a la fase del ciclo económico, pero en el futuro, también estará fuertemente ligado a la distribución del empleo. Así lo indican, de hecho, los principales informes de las organizaciones internacionales que estudian este fenómeno. Por eso, desde Elkarrekin Podemos entendíamos que la potencial alta destrucción de empleo (47% de los existentes en los próximos 10-15 años según un informe de la Universidad de Oxford) causada por el proceso de digitalización y robotización, exige una urgente necesidad de estudiar soluciones a un problema que ya empieza a ser presente y a cuya intensificación podemos anticiparnos.

Es un hecho que ante tal destrucción de empleo los modelos de protección social van a tener que ser repensados tanto en su vertiente de financiación (actualmente soportado en su mayoría en los impuestos al trabajo) como en las prestaciones. En este marco, la iniciativa afirmaba que la extensión del derecho a la garantía de ingresos habrá de ser tenida en cuenta como alternativa para hacer frente a un futuro (cada vez más presente) en el que la fusión de la robótica, las tecnologías de la información y la inteligencia artificial marcarán un antes y un después

Esta iniciativa, en la que además de pedir la apertura de la ponencia arriba mencionada se instaba al Parlamento Vasco a que manifestara que las profundas transformaciones del mercado de trabajo vinculadas a la robotización y a la digitalización de la economía son un fenómeno con efectos positivos y negativos, y a que mostrara su preocupación y la urgencia de estudiar sus consecuencias y las herramientas necesarias para poder hacer frente a los retos futuros de forma positiva, se debatirá próximamente en una sesión plenaria del propio Parlamento.

Sin embargo, antes de tener una discusión vacía de contenido, se solicitaron dos comparecencias en la “Comisión de Empleo, Políticas Sociales y Juventud” del Parlamento Vasco para que pudieran enriquecer lo más sólidamente posible el futuro debate. Uno de los comparecientes fue Daniel Raventós, presidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Barcelona, y el segundo Ángel Elías, decano de Facultad de Relaciones Laborales y Trabajo Social de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea y también miembro de la Red Renta Básica.

Fue el 5 de febrero de 2019 cuando compareció Daniel Raventós. Expuso su opinión sobre por qué en estos momentos se habla tanto de la Renta Básica, incluso en muchas reuniones celebradas por foros internacionales (por ejemplo, en el Foro Económico Mundial en Davos o en el Fondo Monetario Internacional). Según el profesor Raventós, existen tres razones principales para ello. Primero, la velocidad vertiginosa de la automatización y la potencial destrucción de empleo neto en un futuro no muy lejano. En segundo lugar, el deterioro acelerado de las condiciones materiales de existencia de la mayoría de la población no estrictamente rica. Las inmensas desigualdades cada vez más polarizadas, constituyen una amenaza para la libertad de la inmensa mayoría de la población. Y finalmente, Raventós mencionó los fallos estructurales de los sistemas de rentas mínimas y condicionadas hoy en día existentes: errores de cobertura (recordemos que en Euskadi 3 de cada 10 personas en riesgo de pobreza o exclusión social no acceden al sistema de Renta de Garantía de Ingresos), estigmatización de las personas beneficiarias, costes de administración y, muy especialmente, la trampa de la pobreza.

El 12 de febrero de 2019 fue el turno de Ángel Elías. Elías explicó cómo se ha disminuido exponencialmente la distribución de la riqueza. Progresivamente unos pocos privilegiados acumulan mayores fortunas a costa de disminuir los recursos disponibles que garanticen el acceso a una vida digna de cada vez más personas. A su vez, también compartió sus opiniones respecto a las transformaciones del mercado laboral, analizando particularmente la alternativa basada en fortalecer el poder negociación de la ciudadanía a través de una renta básica y un efectivo reparto del empleo más justo para todos cimentado sobre una reducción de la jornada laboral. Este vínculo triádico, según Elías, nos permitiría avanzar hacia un reparto justo de los recursos que son de toda la población, terminar con la pobreza, con la trampa de la pobreza y con la estigmatización de las personas, invertir las relaciones de poder que perpetúan las desigualdades, mejorar las estructuras de poder en parejas y familias para avanzar así en igualdad y conciliar frente al mercado laboral pudiendo vivir una vida más creativa y libre.

Tras estas dos comparecencias se pudo observar cómo el comportamiento de los distintos grupos parlamentarios variaba considerablemente. Por un lado, el Partido Popular y el Partido Socialista de Euskadi prefirieron hablar de otras cosas. Por otro lado, Elkarrekin Podemos, EH Bildu y el Partido Nacionalista Vasco, quienes con diferentes consideraciones respecto a la Renta Básica, decidieron debatir sobre ella.

El Partido Popular abogó claramente por el pleno empleo, reafirmándose en palabras de su portavoz parlamentaria en que “la mejor política social es el empleo” y todo lo demás, secundario. El Partido Socialista de Euskadi decidió apostar claramente por la Renta de Garantía de Ingresos de Euskadi (renta mínima garantizada), lejos de las declaraciones de intenciones en favor de una renta básica por parte de líderes socialistas como Pedro Sánchez en el Estado español o Benoît Hamon en Francia.

EH Bildu, por su parte, no se cerró a la renta básica y declaró creer que sería una herramienta muy a tener en cuenta en un futuro próximo. Desde la coalición soberanista entienden que Euskadi cuenta con una renta mínima garantizada generosa pero que no está funcionando como debiera y que, por ello, habría que estudiar alternativas como la renta básica incondicional. El Partido Nacionalista Vasco, sin embargo, tomó en consideración algunas de las críticas realizadas a las rentas condicionadas pese a no posicionarse a favor de una renta básica incondicional, sino a favor de las rentas mínimas garantizadas.

Elkarrekin Podemos, finalmente, se mostró firme defensor de una renta básica incondicional. Por ello se comprometió a apostar por la renta básica incondicional y a abrir el debate social sobre su viabilidad y pertinencia. En este sentido, Elkarrekin Podemos no solo criticó la gestión de la Renta de Garantía de Ingresos, sino también el modelo asistencialista de políticas de pobreza, abogando claramente por un cambio de paradigma que promueva un sistema de protección social que permita garantizar una vida digna a toda la ciudadanía.

Por último, insistir en que la coalición morada se reafirma en que la destrucción del empleo derivado de los procesos de digitalización y robotización requiere de un análisis urgente con miras a encontrar soluciones.

Con el marco político en el que se libra esta batalla de aliados un poco más claro, me surgen dos dudas: ¿Es el momento adecuado para que en Euskadi también abordemos las implicaciones que los procesos de robotización y digitalización pueden tener sobre nuestra economía? Y, sobre todo, ¿podremos abordar de forma sosegada diversas propuestas para hacer frente a estos retos futuros? Espero que podamos enriquecer el debate conjuntamente, hacerlo desde la calma y desde el respeto para así, poder llegar a buen puerto. Euskadi se juega su futuro y todas podemos ser parte activa en él. No dejemos a nadie atrás. Subámonos todas las personas al barco de la dignidad.

Fuente: www.sinpermiso.info