Introducción. La jornada del 30G en el Ateneu 9b
El pasado sábado 30 de enero, tuvo lugar una jornada que tenía como título “Organízate por una renta básica universal”. Desde la Red Renta Básica y diferentes ámbitos sociales queremos manifestar nuestros argumentos, y nuestra voluntad y demanda de que la RBU forme parte del debate político. Con este documento, queremos dar a conocer y discutir distintos puntos de los manifiestos aparecidos en los últimos meses, los cuales han sido elegidos por personas participantes en la jornada, vinculadas a colectivos de la cultura, el feminismo, la acción social y comunitaria, el movimiento LGBTI y las personas psiquiatrizadas.
Si así se desea, los manifiestos se pueden leer completos en los enlaces que hay al final de este documento.
Uno de los acuerdos que se tomó en dicha jornada fue enviar una pregunta sobre la renta básica a las formaciones políticas, formulada por la Red Renta Básica, de cara a las próximas elecciones catalanas del 14 de febrero.
Más concretamente, la pregunta es la posición del partido o grupo político sobre la siguiente cuestión: “La renta básica es un ingreso de una cantidad igual al menos al umbral de la pobreza que recibirían todas las personas como derecho de ciudadanía, que sería financiada mediante una reforma fiscal que supondría una redistribución de la renta del 20% de la gente más rica al resto de la población. ¿Estaría más bien de acuerdo o más bien en desacuerdo que se implantara en Cataluña?”
Se pide una respuesta antes del 13 de febrero y se hará pública con lo que se nos conteste.
Seguidamente, hacemos llegar los puntos que las personas asistentes a las jornadas destacamos de cada uno de los manifiestos.
Cultura
– Desde la cultura consideramos que la renta básica universal es la mejor política cultural posible, no sólo con respecto a la crisis de precarización del sector, aumentada con la situación actual, sino porque la cultura no se sostiene sólo desde el trabajo de las personas que se dedican, sino que siempre se da en relación con el contexto y las personas que lo conforman.
– Consideramos que es imprescindible pasar de la idea de ayuda a la de “derecho”, no sólo por el fracaso de las ayudas condicionadas y de toda la burocratización que suponen estos procesos, sino porque reivindicamos una distribución justa de los bienes.
– Nos permitiría ganar autonomía y capacidad negociadora, y sobre todo nos permitiría poder decir no, liberando, al menos en parte, los procesos creativos de los dictámenes del mercado, lo que mejoraría las condiciones en que se crea y se disfruta la cultura.
– Nos permitiría ganar tiempo y espacio mental para poder participar de manera proactiva en iniciativas colectivas de autoorganización, cooperación y fortalecimiento de vínculos.
– Cambiaría el ecosistema de relaciones entre los agentes que participan en la cultura, incluidas todas las administraciones públicas.
Acción social y comunitaria
– La RBU se fundamenta en la lógica del derecho y la justicia social, no del merecimiento. Esto implica reconocer a las personas como sujetos de un derecho universal y no como subsidiarias de los recursos públicos.
– La RBU elimina la multiplicidad de subsidios condicionados, prestaciones, ayudas y becas que se han mostrado insuficientes para resolver las necesidades básicas de la población. Además, conforman un laberinto burocrático tanto para las personas atendidas como para los y las profesionales, que acaban ejerciendo una función de control de los usuarios y seguimiento de procedimientos y trámites burocráticos. Esta situación estigmatiza las personas, dificulta (cuando no impide) y desprecia la tarea profesional.
– La RBU transforma de raíz los recursos y los servicios sociales, adelgazando las estructuras administrativas y de gestión y dejando atrás una relación estrictamente basada en las necesidades materiales. Todo ello implica situar en el centro de su acción relaciones más democráticas y basadas en la voluntariedad.
– Con la RBU se potenciarían dinámicas de trabajo sociocomunitario basados en el desarrollo de la vida, en la prevención y promoción, en la atención especializada, la acción grupal y colectiva, la relación con el entorno y la acción comunitaria.
– Con la RBU todos parte de una renta que iguala y dignifica, generando una toma de conciencia de las posibilidades individuales y una conciencia colectiva de las posibilidades de la acción con la comunidad.
Personas psiquiatrizadas
– La RBU es una medida preventiva de la salud mental. La pobreza, las condiciones precarias de existencia, la incertidumbre económica y el paro se encuentran entre las principales causas de las vivencias que se diagnostican como trastornos mentales, de las conductas adictivas y el suicidio. Garantizar unas condiciones dignas de existencia, independientemente del mercado laboral, es una condición de posibilidad para reducir los malestares emocionales y sociales que hay detrás de estas conductas.
– La RBU permitiría acabar con los efectos perversos de las prestaciones condicionadas. Primero, porque la mayoría de personas con una incapacitación laboral por motivos de salud mental no han llegado a hacer las cotizaciones requeridas para una prestación contributiva. Y segundo, porque al ser las prestaciones contributivas revisables, las prestaciones condicionadas y el miedo a perderlas, acaban funcionando como una barrera psicosocial que limita las posibilidades de las personas en la vida: para intentar volver a trabajar, para casarse, formar una familia, independizarse. Atrapan a las personas en un circuito de la discapacidad.
– La RBU es un recurso fundamental para promover procesos de recuperación y empoderamiento. La RBU favorecería la vida independiente, autónoma de la familia y / o las instituciones. Las imposibilidades materiales, agravadas por el estigma social, condenan a la dependencia, siendo una barrera a la autonomía, la autodeterminación, el crecimiento personal y el ejercicio de la ciudadanía activa.
Feminismo
– ¿Es la Renta Básica una medida feminista? Una propuesta es feminista o no en la medida que aporta más autonomía a las mujeres, en la mayoría de nosotros. Y, ¿acaso no hace esto el dinero en nuestro mundo? Quizás en un futuro seamos capaces de crear otro tipo de sociedad, pero, de momento, renta es autonomía.
– En el caso de las mujeres, además, disponer de recursos también implica menor dependencia respecto de los hombres: más posibilidades de salir de una situación de violencia machista en la relación de pareja, por ejemplo, o de no tener que soportar condiciones laborales insultantes o abusos sexuales en el ámbito laboral por miedo a ser despedida.
– Disponer de recursos de manera incondicional nos liberaría de tener que exponernos al paternalismo burocrático, a la violencia institucional para obtener el básico para la vida cuando el mercado de trabajo nos excluye o maltrata. La Renta Básica sería, en fin, una herramienta real, tangible ante las violencias.
– La Renta Básica no es ni una concesión ni un regalo. Es una forma radical de redistribuir toda la riqueza que producimos colectivamente, que no es sólo la que tiene que ver con el empleo, es también el valor que generamos en los hogares donde se garantizan los cuidados, es también la contribución social que todas y todos generamos en forma de información, saberes, cultura que no por no ser monetizados dejan de ser riqueza colectiva. Por ello, la Renta Básica es un mecanismo esencial que, sumado a la defensa y ampliación de los servicios públicos, contribuirá a darnos más poder, más tiempo y más libertad.
LGTBI
La Renta Básica Universal es una medida de urgencia que tendría beneficios inmediatos por el colectivo LGBTI:
– Pondría herramientas para la autodeterminación de género de las personas trans, que podríamos vivir nuestra identidad sin la presión de poder perder el techo y la comida. Asimismo, reduciría la precariedad asociada al 85% de paro estructural que sufren las personas trans.
– Situaría a las personas LGBTI trabajadoras en una mejor situación a la hora de poder negociar en su vida laboral. Actualmente, 6 de cada 10 personas LGBTI en el estado español se ven obligadas a ocultar su orientación sexual o identidad de género en el trabajo (y 2 de cada 10 sufren acoso laboral). Tener las condiciones mínimas de existencia garantizadas haría que las personas LGBTI no tuvieran que aguantar estas situaciones denigrantes por miedo a ser despedidas y quedarse sin ingresos.
– Muchas violencias físicas o psicológicas que sufren las personas LGBTI (al ámbito familiar, profesional, de la pareja…) se dan por situaciones de desigualdad o dependencia económica. La Renta Básica Universal es una política clave para poder huir de estas violencias y erradicarlas de nuestras vidas. Cualquier subsidio condicionado que tenga como unidad de referencia la familia tiene el peligro de reproducir violencias LGBTI-fóbicas en este ámbito.
Enlaces a los manifiestos:
Cultura
LGTBI
https://lgbtixrbu.wordpress.com/
Personas psiquiatrizadas
Feminismo
https://rentabasicafeminista.home.blog/
https://directa.cat/veus-sectorials-impulsen-el-moviment-per-una-renda-basica-universal/
Acción social y comunitaria








