¿Subir los impuestos a los ricos realmente desencadena su migración a estados o países más amables? Este estudio, que examina el comportamiento de los millonarios estadounidenses, muestra precisamente lo contrario. 

En la emblemática novela de Ayn Rand, La rebelión de Atlas, los ricos hacían “huelga” retirando sus servicios y desapareciendo de la sociedad en protesta por los impuestos y la regulación. Cansados de cargar con un mundo desagradecido sobre sus hombros, los hombres de negocios y otros caudalosos ciudadanos deciden privar a los demás de su presencia.

La metáfora del libro inspira la retórica política actual: si cobras impuestos a los ricos, se marcharán. Distintas variantes de esta amenaza son esgrimidas por distintos individuos de bien a lo largo y ancho del mundo, siendo un hecho bastante destacable en los Estados Unidos, donde cada estado establece sus propias políticas fiscales bajo la presión de que se desencadene una “migración millonaria” hacia estados fiscalmente más laxos.

Cuando los votantes de Oregón aprobaron un impuesto millonario a comienzos de esta década, por ejemplo, el residente más rico del estado, Phil Knight, director ejecutivo de Nike, advirtió que esto desencadenaría una “espiral de muerte… en la que miles de nuestros conciudadanos más exitosos se marcharán”. Tan pronto como California empezó a barajar el establecimiento de impuestos similares, los legisladores advirtieron que “nada es más móvil que un millonario y su dinero”. En Nueva Jersey, el gobernador Chris Christie sentenció: “Señores y señoras, si les suben los impuestos, se marcharán”.

Pero, ¿acaso esta retórica se ha sometido a escrutinio estadístico? Para comprender mejor la migración de élites entre los distintos estados, analicé los datos de las declaraciones de cada una de las rentas millonarias en los Estados Unidos. El corpus de datos incluye a 3,7 millones de individuos con altos ingresos que declararon más de 45 millones de euros de impuestos a lo largo de una docena de años, mostrando dónde vivían y hacia qué lugares se trasladaban.

Y se demuestra precisamente que el lugar es todavía importante para los ricos, mucho más de lo que podríamos pensar.

Solo un 2,4% de los millonarios afincados en EEUU cambia su estado de residencia en un año determinado. La migración interestatal es actualmente más común entre las clases medias estadounidenses, y todavía más entre los residentes más pobres, que tienen una índice anual de migración interestatal del 4,5%.

Fuente: US Department of the Treasury (1999-2011)

 

Mientras los viajes siguen siendo un “bien de lujo”, la migración no lo es. Trasladar el hogar, la vida y la familia a otro lugar es algo que hace sobre todo la gente que tiene una mala situación económica en el lugar donde vive, obtiene ingresos por debajo de la media del mercado y está luchando por encontrar un medio de vida. En cambio, las personas con mayores ingresos muestran menos niveles de migración porque no están buscando el éxito económico, puesto que ya lo encontraron.

Cuando los millonarios se mueven, es cierto que tienden a preferir aquellos estados con impuestos más bajos sobre aquellos con impuestos más elevados, pero se trata de un hecho muy marginal. Alrededor del 15% de las migraciones millonarias interestatales ofrecen o evidencian beneficios fiscales. El otro 85% no tiene un impacto fiscal positivo sobre las rentas de aquellos que se trasladan.

Además, la gran mayoría de las migraciones que obedecen a un beneficio fiscal se dirigen únicamente hacia un único estado de impuestos bajos, Florida, donde estos reducidos impuestos vienen de la mano de sol, arena y palmeras. Otros estados que cuentan con impuestos bajos como Texas, Tennessee y Nevada, no logran atraer ninguno de estos movimientos migratorios. Así que mientras algunos millonarios se han desplazado hacia estados con impuestos bajos entre 1999 y 2011, los flujos han sido demasiado pequeños para cambiar la geografía de las élites económicas en América.

Una visión global

La lista Forbes de los multimillonarios del mundo ofrece una mirada internacional a la migración de élites, y nos lleva a los rincones más elevados de la pirámide de la riqueza.

Un análisis de esta lista muestra cómo la gran mayoría de estos multimillonarios –alrededor del 84%– todavía vive en su país natal. Y entre aquellos que viven en el extranjero, muchos se mudaron a su actual país de residencia mucho tiempo después de enriquecerse –ni siquiera de niños, con sus padres; o como estudiantes yendo a estudiar fuera (y después quedándose allí)–.

Sólo un 5% de los multimillonarios mundiales se mudaron al extranjero después de devenir exitosos. Estos individuos se adecúan perfectamente al estereotipo de una “clase capitalista transnacional”, desarraigados de su estado nación, viajando alrededor del mundo para obtener una combinación de evasión fiscal y estilo de vida cosmopolita.

Muchos de ellos pueden ser encontrados en Londres reclamando el “non-dom estatus” (estatus no domiciliado) con el fin de evadir las leyes fiscales tanto de su tierra natal como aquellas que aplican a los ciudadanos británicos. Otros están localizados en paraísos fiscales tropicales, como es el caso de Sir Richard Branson, quien se trasladó a las Virgin Islands después de devenir multimillonario.

Estos “multimillonarios de jet-set” generan multitud de titulares y cinismo colectivo acerca de la evasión fiscal. Pero ellos no son más que excepciones anecdóticas. Los multimillonarios, de forma recurrente, viven donde nacieron o donde comenzaron sus carreras. La élite  británica vive en Gran Bretaña, la élite china vive en China y la élite americana vive en América. Después de entrar en la lista de multimillonarios de Forbes, las élites tienen más probabilidades de morir que de mudarse a un país diferente.

Fuente: American Community Survey (2005-14)

 

¿Por qué los ricos tienen tasas de migración tan bajas? ¿Y por qué la intuición común acerca de la migración de las élites está tan equivocada? Resulta que la educación es una pieza muy importante de este rompecabezas.

Las personas con altos niveles de educación tienen una movilidad muy alta, pero esta sólo se da por un corto periodo una vez terminada su educación. Si conoces a personas que han sido geográficamente móviles, es probable que tengan una educación superior. Sin embargo, una vez que hayan iniciado sólidamente su carrera profesional, es probable que no vuelvan a trasladarse de nuevo. La migración es un juego para los más jóvenes, y la movilidad se produce de forma abrumadora cuando las personas están comenzando sus carreras. Sin embargo, una vez que las personas alcanzan los cuarenta y tantos, tanto los doctores como los graduados universitarios o los estudiantes que abandonaron la escuela secundaria muestran los mismos índices de migración.

Por lo general, los millonarios son personas altamente formadas en una avanzada etapa de su carrera. Ellos son  “late-career working rich”: profesionales establecidos en administración, finanzas, consultoría, medicina, derecho y campos similares. Y tienen una tasa muy baja de migración porque están perfectamente integrados social y económicamente.

En los datos fiscales de los Estados Unidos, mientras que la mayoría de los ingresos de la población millonaria provienen de sueldos y salarios, una cuarta parte de ellos también poseen su propio negocio. Casi todos se encuentran casados, y la mayoría tiene hijos en su casa. Por todas estas razones, los lugares se hacen pegajosos: es muy difícil trasladarse después de hacer carrera y familia en un mismo lugar.

Si los millonarios fueran en su mayoría veinteañeros que aún no se encontraran atados al lugar por responsabilidades profesionales o familiares, los sistemas de impuestos a la renta basados en el lugar de residencia enfrentarían serios desafíos. Estaríamos tratando de cobrar impuestos a los ricos exactamente cuando son más móviles. Pero no hay nada más alejado de la realidad. Por lo general, las personas eligen su lugar de residencia casi dos décadas antes de alcanzar sus ganancias máximas.

Esto muestra una especie de genio inesperado detrás de los impuestos sobre los ingresos más altos. Un impuesto sobre las rentas millonarias sirve como una transferencia intergeneracional, ya que aquellos que lo pagan son los ricos en un punto muy avanzado de su carrera, social y económicamente integrados en su lugar de residencia.

En contraste, la mayoría de las personas que se revelan muy móviles –profesionales que se encuentran en el estadio más temprano de su carrera–, no se preocupan realmente por el “impuesto millonario”, porque si alguna vez lo pagan, pasarán décadas en el futuro, y solo si tienen un gran éxito.

Los ingresos tributarios millonarios se podrían usar para invertir en cosas que son importantes para los jóvenes que comienzan: educación, infraestructura, servicios públicos, servicios urbanos, calidad de vida. Y esto ayudaría a atraer y retener un flujo de futuros ricos, creando un círculo fiscal virtuoso.

Esta es la razón por la que los lugares con impuestos a la renta altamente progresivos, como Nueva York y California, todavía prosperan como centros de talento y éxito económico para las élites. Sus políticas se centran en la cartera de futuros ricos, futuros ganadores de riqueza. Invierten en lo que atrae a profesionales jóvenes y móviles (calidad de vida) y solo les envían la factura cuando logran sus más altas aspiraciones.

es autor de ‘The Myth of Millionaire Tax Flight: How Place Still Matters for the Rich’ (Stanford University Press).
Fuente:

https://www.theguardian.com/inequality/2017/nov/20/if-you-tax-the-rich-they-wont-leave-us-data-contradicts-millionaires-threats?CMP=share_btn_fb
y
http://www.sinpermiso.info/textos/si-subes-los-impuestos-a-los-ricos-no-se-van-a-marchar-las-estadisticas-de-ee-uu-contradicen-las