Una Renta Garantizada para todos los ciudadanos

¿Qué le parecería a usted que el Gobierno, el Estado, pagara una renta a todos y a cada uno de los miembros de pleno derecho de la sociedad, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente de su otras posibles fuentes de renta y sin importar con quien conviva? ¿Opina que esta situación sería positiva para el conjunto de la sociedad y para sus ciudadanos? ¿Cree usted que esto sería posible? ¿Puede usted imaginar un mundo, al menos, un país en el que cada ciudadano por el mero hecho de existir percibiera una renta que le permitiera vivir cubriéndole las necesidades básicas? Es lo que se conoce como Renta Básica de Ciudadanía o como Subsidio Universal Garantizado. También recibe otros nombres.

Esta Renta Básica o Subsidio Universal Garantizado no ha de ser confundido con alguna de las prestaciones o subsidios que actualmente perciben algunas personas o familias como son las prestaciones o subsidios por desempleo, que le son abonados a los trabajadores que han agotado el periodo de percepción de las prestaciones por desempleo, o las rentas de inserción social, que son abonadas a personas en situación de pobreza y condicionada a que realicen alguna actividad tendente a su inserción social. Estas rentas o subsidios percibidos, a diferencia de la Renta Básica de Ciudadanía, no son universales, es decir, no la reciben todos / as los ciudadanos /as; y son subsidios a los que se tienen derecho sólo si se cumplen una serie de requisitos, son subsidios condicionados. Por el contrario, al Subsidio Universal Garantizado tienen derecho todos y cada uno de los ciudadanos ni más ni menos porque son miembros de la sociedad y sólo por esta razón. En resumen, este sería un ingreso universal, de todos los ciudadanos, e incondicionado.

Esta propuesta que viene siendo analizada y debatida en círculos intelectuales y universitarios y en medios políticos y sindicales, especialmente desde los primeros años de la década de los ochenta, en los países del norte y centro de Europa, ha sido introducida y se está difundiendo en España en los últimos años, habiendo entrado también en el debate político y parlamentario. Recientemente el PSOE ha hecho referencia a la misma en el documento de la Conferencia Política que celebró en el mes de junio de este año y también se ha referido a la Renta Básica de Ciudadanía el responsable de Economía de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE al referirse a la alternativa de reforma fiscal que el PSOE esta preparando.

Con la Renta Básica de Ciudadanía o Subsidio Universal Garantizado se pretende, entre otros objetivos, luchar eficazmente contra el desempleo masivo, el desempleo de larga duración y contra la pobreza que se genera en términos muy amplios hasta en las sociedades más ricas y avanzadas como son los países de la Unión Europea y se pretende también conseguir sociedades más libres, más justas, más igualitarias.

Dos preguntas básicas suscita esta propuesta sobre la Renta Básica: pero ¿es que es deseable que todos los ciudadanos perciban del Estado un ingreso incondicionado, trabaje o no trabaje, quiera o no quiera ocuparse en un trabajo remunerado, sea pobre o sea rico? ¿Pagarle una renta al señor Botín, una de las mayores fortunas del mundo, como pagarle también al mendigo, y quizás alcohólico y drogadicto, que nos encontramos en muchos de los portales de nuestras viviendas?

La segunda pregunta, aún siendo deseable, ¿sería posible que las arcas de un Estado pudieran financiar una renta de este tipo? ¿Sería posible económica y financieramente?

Termino con la cita que de Maximilien ROBESPIERRE (1792) hace Daniel RAVENTÓS, principal investigador y promotor de la Renta Básica en España: “De todos los derechos, el primero es el de existir. Por tanto, la primera ley social es aquella que garantiza a todos los miembros de la sociedad lso medios para existir; todas las demás leyes están subordinadas a esta ley social” .

Y con una comparación: ¿quién hoy, con un mínimo de “espíritu democrático” se atreve a dudar de que todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a votar? ¿Quién se atrevería a negar el valor igual de cada uno de lso votos emitidos por cada uno de los ciudadanos? El voto es un derecho reconocido y respeto por y de todos los ciudadanos en una sociedad democrática. Y en este año se han cumplido los setenta años del reconocimiento de este derecho a las mujeres en España. El derecho al voto de todos los ciudadanos es un derecho político universalmente reconocido … ¿por qué no reconocer la “renta básica” como un “derecho económico” de/ para todos loso ciudadanos por el solo hecho de serlo? br>

Diario de Cádiz, 19-11-2001