En el año 1986 se fundó la Basic Income Earth (entonces European) Network (BIEN). En el 2001 lo hizo la Red Renta Básica que entonces fue la cuarta sección reconocida de la BIEN. Hoy ya existen más de 20 secciones en todos los continentes. Tanto cuando se fundó la BIEN como después cuando se fundó nuestra asociación, la Renta Básica (RB) era una propuesta muy desconocida. Actualmente se habla y se debate mucho sobre ella en distintos foros. Y despierta pasiones. A veces se discute sobre la RB con mucha racionalidad y con ánimo de entender las razones de la persona que no opina igual, y en otras ocasiones se debate de forma demagógica y sin la menor intención de analizar los argumentos contrarios.
Las críticas más frecuentes que han sido vertidas contra la RB son que es injusta que la reciban los ricos -y es mejor centrarse en los subsidios dedicados a combatir la pobreza-; que mantendríamos a vagos (o la gente no querría trabajar, o aumentaría el parasitismo, o cualquier otra variante del mismo estilo) y que no se puede financiar. No puedo dedicar aquí una revisión detallada de cada una de estas críticas. En www.redrentabasica.org y www.sinpermiso.info pueden encontrarse muchos artículos y materiales audiovisuales en donde se contestan detenidamente estas críticas y algunas más. Sí me voy a referir brevemente aquí a unos pocos aspectos relacionados con las críticas que se han apuntado.
La RB es una propuesta contra la pobreza, pero va más allá de ese objetivo. Quizás a alguien puede resultarle paradójico, pero siendo más que una medida contra la pobreza es una propuesta que resulta más efectiva en la lucha contra la pobreza que los subsidios condicionados dirigidos a combatirla. Estos han demostrado, entre otros defectos, su insuficiencia allá donde han sido practicados. Es en parte decepcionante ver cómo algunos partidos (no los tradicionales monárquicamente dinásticos como firmes partidarios del régimen surgido de la Transición sino algunos de creación más o menos reciente), siguen haciendo propuestas que son variaciones más o menos ingeniosas de un modelo fracasado: el de los subsidios condicionados.
¿Por qué se sigue proponiendo lo que ya se ha mostrado que, en el mejor de las casos es insuficiente, y en el peor, tiene efectos perversos? Creo que se debe a varias razones, pero voy a referirme solamente a dos. En primer lugar, entre mucha gente se dispara el miedo a lo desconocido y, en consecuencia, se prefiere lo conocido aunque sea deficiente. En segundo lugar, hay personas que no estando conformes con la actual situación social y económica, se limitan a proponer medidas que, en su opinión, son realistas porque son compatibles con las limitaciones que impone la Unión Europea. Eso ya no es de recibo. ¿Realmente estamos dispuestos a aceptar este razonamiento? Porque la conclusión a la que lleva este razonamiento no ofrece dudas: lo más realista es aceptar lo que actualmente está realizando la actual UE.
Más que una medida contra la pobreza
En pocas palabras ya que sobre este particular se ha escrito mucho y bien: ese más se refiere a que aumentaría la libertad de la gran mayoría de la población no estrictamente rica. Aumentaría el poder de negociación de los trabajadores y de las familias. Además, dotaría de los medios de existencia material a la parte de la población que hoy no los tiene. Porque quien no tiene la existencia material garantizada no es libre. Un pobre no es ni puede ser libre. Garantizar la existencia material a toda la población convierte a la propuesta de la RB en difícilmente tolerable para los que hoy gobiernan la UE. La libertad de toda la población que posibilita tener la existencia material garantizada no es algo que jamás haya entusiasmado a burócratas, poderosos, dirigentes corruptos y partidarios de que gobiernen las camarillas ligadas a los intereses oligopólicos. Ni a muchos académicos que adornan con razonamientos más o menos ingeniosos lo que es defensa de intereses minoritarios. Ni a muchos peritos en legitimación que no ven la verdad porque, como dejó escrito Upton Sinclair, “es muy difícil que alguien vea la verdad cuando se cobra para no verla”.
¡Y claro que se puede financiar! Como se ha mostrado en un estudio del que se ha publicado un avance y en el que se ha partido de una base de datos de 2 millones de IRPFs, la RB se puede financiar. Se trataría de una inmensa redistribución de la riqueza de aproximadamente el 20% más rico de la población al 80% restante. Cuando las desigualdades están creciendo, cuando 20 personas del Reino de España tienen una riqueza equivalente a la que disponen 15 millones de personas del mismo Estado… la RB no parece una medida desenfocada. Menos aún radical. Quien así califica la propuesta de la RB, debe tener una idea de la radicalidad realmente curiosa. Que una propuesta que permite que toda la población salga de la pobreza mediante una redistribución de la renta y la riqueza sea calificada de radical, es algo atrabiliario. Más bien, la RB es de todo punto racional, o ¿es más racional que la riqueza esté cada vez más desigualmente repartida? Cuesta creerlo. No creo que sea necesario añadir que la RB es incompatible con las políticas económicas que se vienen practicando especialmente en los últimos años que han atacado las condiciones de vida y trabajo de una gran parte de la población.
Recuérdese lo que se explicaba en las facultades de economía de todo el mundo hasta no hace muchos lustros: la política económica es primero política y después económica. En la facultad de economía en la que estudié -que es la misma en la que ahora doy clase- se me explicó así hace unos 35 años. Ahora en cambio se enseña a los alumnos que la política económica es una cuestión meramente técnica. A la defensa de los intereses de los más ricos se la suele vestir con ropajes de pretextos técnicos, a la defensa de los intereses de la mayoría de la población se acostumbra a calificarla de “radical”, “populista”, “utópica”, “irrealista”, “demagógica”… o cualquier poco amistosa palabra del mismo tono.
La RB, como apuntaba antes, es una propuesta de política económica, no es una política económica. Una política económica es un conjunto de muchas medidas y la RB solamente sería una, para mi de las más importantes, de esta política económica que apuesta por la inmensa mayoría de la población no rica, justamente lo contrario de lo que está haciendo la actual UE.
Philippe Van Parijs, quizás el defensor de la RB más conocido internacionalmente, escribió hace no muchos años un artículo que se titulaba: “La RB, una simple y poderosa idea para el siglo XXI”. Y tenía razón, pero dadas las condiciones sociales cada vez más deterioradas para una gran parte de la población, me permito añadir: “para principios” del siglo XXI.
http://www.bez.es/153752233/La-Renta-Basica-incondicional-una-simple-y-poderosa-idea-para-principios-del-siglo-XXI.html








