Durante tres días de este mes de abril se celebró un seminario internacional denominado Renta Básica y Distribución de la Riqueza: Retos y Posibilidades, organizado por el Senado de la República, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Instituto Belisario Domínguez del Senado.
Asistieron ponentes de varias partes del mundo, así como diputados, senadores y académicos que han trabajado en el tema del Ingreso Ciudadano Universal (ICU), como lo hemos denominado en México. Las ponencias fueron muy interesantes y pusieron al día lo que está ocurriendo con la propuesta en varias partes del mundo.
La inauguración estuvo a cargo del senador Luis Sánchez Jiménez, vicepresidente del Senado, y del presidente del Instituto Belisario Domínguez, senador Miguel Barbosa. El senador Sánchez manifestó que la propuesta no es de derecha o de izquierda, sino de justicia social, e incluso mencionó que él ya había sometido a consideración de sus pares una propuesta de modificación a la Constitución para garantizar lo que él ha denominado “una garantía de ingreso básico ciudadano”, incluyendo los costos de la misma y su aplicación gradual.
Vale la pena mencionar que la anterior propuesta se une a varias más que desde hace varios años se encuentran tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Sería conveniente que se efectuara una revisión de todas ellas para poder avanzar en la posibilidad de que por lo menos alguna pasara a comisiones y se discutiera porque, como se vio en el seminario, cada día crece la demanda por la implantación del ICU en muchos países.
El doctor Hugo Beteta, director de la subsede de la Cepal, mencionó en su intervención que las políticas públicas están cambiando, y prueba de ello es que en México ya existe un ingreso ciudadano para el adulto mayor.
En Brasil se aprobó desde el año 2004 una ley para establecer de forma gradual una renta básica incondicional. En el Parlatino, en su sesión del año de 2012 en Panamá, se aprobó por unanimidad la Ley de la Renta Básica propuesta por varios senadores, entre ellos el brasileño Eduardo Matarazzo Suplicy, promotor desde hace años del ICU y quien participó en el seminario.
Asimismo, podemos mencionar a países como Namibia, Irán, India, Finlandia, Suiza y Canadá, donde el tema está hoy de una u otra forma en las agendas de discusión, ante la situación reinante de desigualdad y que se ha venido acrecentando a partir de la crisis económica de 2008.
Daniel Raventós, quien preside la Red de Renta Básica de España y es uno de los expertos más acreditados en el tema, participó en el seminario con una conferencia magistral donde puntualizó algunas cosas que creo importante destacar.
Mencionó que un juez de la Suprema Corte de Estados Unidos, el sr. Louis Brandeis, dijo hace ya más de 80 años que “podemos tener democracia o riqueza concentrada, pero no podemos tener ambas”. Palabras vigentes hoy más que nunca con la terrible concentración del ingreso que ocurre en todo el mundo y la avaricia sin límite, como demuestran los Papeles de Panamá. Hasta ahora los Estados nacionales o no han podido o no han querido tocar a los ricos y han permitido esta concentración. El propio
Raventós mencionó como ejemplo a la pequeña ciudad de Zug, en Suiza, con 20 mil habitantes, según el último censo y 35 kilómetros cuadrados de territorio, pero muy especial ya que es sede de cerca de 30 mil empresas.
En la ponencia se planteó un asunto que es de máxima importancia y se refiere a que no existe una política económica neutra, cualquiera favorece a determinados grupos sociales y perjudica a otros y, como decía J.K. Galbraith, “la economía no existe aparte de la política”.
El ICU es la mejor manera para acabar con la pobreza, más allá de los subsidios condicionados y focalizados, y podríamos agregar politizados, que ha mantenido hasta la fecha a la mitad de la población de nuestro país en la pobreza.
El Coneval en su informe de 2014 mencionó la necesidad de discutir el ICU frente a los límites de la política social. ¡Hagámoslo!
Autor: Enrique Del Val Blanco
Fuente: http://m.excelsior.com.mx/opinion/enrique-del-val-blanco/2016/04/30/1089744








