Perspectivas del movimiento internacional por el ingreso ciudadano

David Casassas
Universidad de Oxford

Primer Seminario Internacional sobre el Ingreso Ciudadano Universal
Universidad Autónoma de la Ciudad de México y
Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal

Lo que haré en esta breve intervención serán dos cosas. (1) En primer lugar, presentaré algunos datos relativos al funcionamiento de nuestra organización, la Basic Income Earth Network (BIEN). (2) En segundo lugar, haré una pequeña reflexión sobre el camino (el camino político) hacia el ICU. Se trata de unas reflexiones que pueden resultar interesantes para cualquier espacio geográfico, para cualquier realidad política.

I

Empiezo, pues, con una breve presentación de la BIEN. La Basic Income Earth Network fue fundada en 1986 por un pequeño grupo de académicos y sindicalistas residentes en Europa Occidental (Bélgica, Holanda, Reino Unido, Suiza, Alemania, etc.). Entonces fue llamada Basic Income European Network (Red Europea Para la Renta Básica). En 2004, en la Asamblea que siguió al décimo Congreso, que se celebró en Barcelona, y a propuesta de miembros muy activos que procedían de otros continentes (entre ellos se encontraba el Senador Eduardo Suplicy, actual Co-presidente de la Red), se decidió reconocer de iure el carácter mundial que ya tenía de facto la asociación desde hacía unos años, razón por la que se adoptó el nombre de Basic Income Earth Network: la asociación, pues, pasaba a tener un alcance mundial.
A lo largo de sus 21 años de existencia, la BIEN ha experimentado cambios importantes:
* De aquel pequeño grupo de personas que la fundaron hemos pasado, hoy, a 172 miembros vitalicios de 30 países distintos (y esto nos permite afirmar, por cierto, que hay miembros de la BIEN en todos los continentes –aunque Asia, todo hay que decirlo, está muy infra-representada, de momento).
* Entre estos 172 miembros (me estoy refiriendo a personas físicas: luego hablaré de las llamadas “secciones oficiales”) se encuentran académicos (filósofos, economistas, sociólogos, politólogos, etc.); investigadores asociados no al mundo académico, sino a centros, institutos y programas de investigación de carácter público –estatal o supraestatal- o privado; políticos que operan en instituciones públicas; gestores de políticas sociales y económicas y de otros programas públicos; y activistas que operan en el ámbito de los movimientos sociales de base.
* Además de estos 172 miembros, cerca de 2.000 personas en todo el mundo han mostrado un interés explícito en recibir el boletín electrónico que se edita cada dos meses y que da fe de los congresos, publicaciones, actividades llevadas a cabo por movimientos sociales, discusiones que puedan tener lugar en el ámbito político, etc., relacionados con el ICU. Sin ir más lejos, en la edición de julio/agosto de este año aparecerá la información esencial y un pequeño balance de este seminario internacional que celebramos aquí en México.
* Asimismo, la BIEN cuenta hoy con 12 redes “estatales”, reconocidas en tanto que secciones oficiales en los siguientes países: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Brasil, Dinamarca, España, Estados Unidos de Norteamérica, Holanda, Irlanda, Reino Unido y Suiza. Quién sabe si la décimo tercera será la red mexicana, que podría ser reconocida oficialmente en la Asamblea General que se celebrará tras la clausura del décimo segundo Congreso de la BIEN, que tendrá lugar en Dublín en junio de 2008. De hecho, hay una clara voluntad por parte de la BIEN de sumar esfuerzos incorporando a nuevas redes, primero y sobre todo, con el dinamismo que parece que puede tener la red mexicana; y segundo, que, por mucho que nazcan alrededor de un grupo de gente con una procedencia o unas aspiraciones políticas determinadas, no cierre las puertas al debate con personas y grupos de otras procedencias (enseguida me detendré un instante en esta cuestión de lo que se ha dado en llamar el ecumenismo del ICU).
* Para terminar con esta breve presentación de la BIEN, quizás valga la pena señalar que, en su Comité Ejecutivo (además de los Co-Presidentes, el Secretario, el Editor del Boletín bimensual, etc.) existe la figura (o, mejor dicho, las figuras: en la actualidad se trata de dos personas) de las Responsables de la “Coordinación Interregional”. Estas figuras se encargan de dos cosas. En primer lugar, de elaborar un memorando, que se distribuye cada dos años, con ocasión del Congreso, en el que se recoge información exhaustiva acerca de la tarea realizada por las redes estatales reconocidas por la BIEN como secciones oficiales. En segundo lugar, las Coordinadoras Interregionales tienen encomendada la función de poner en contacto y armonizar el trabajo de las redes estatales cuando éstas lo solicitan; o la de poner en contacto a otros grupos o personas que llaman a las puertas de la BIEN pidiendo apoyo para aunar esfuerzos, para aprender de las experiencias de otros grupos y, en definitiva, para crear sinergias que permitan una acción más fructífera en las distintas áreas geográficas.
Como les decía, a menudo se habla del ecumenismo del ICU y de las redes promotoras del mismo. Déjenme que aclare esta cuestión. El ICU puede ser defendido desde perspectivas distintas y con aspiraciones distintas. Por ejemplo, los republicanos sugerimos que el ICU es algo deseable porque la garantía de la independencia material que un ICU supone haría posible ensanchar el alcance de la libertad de las personas. Pero por otro lado, los autodenominados “libertarianos de izquierdas” sostienen que se ha de ofrecer un ICU como forma de reparar una ilegítima apropiación originaria de bienes que antes eran de todos y que ahora están en manos de unos pocos (ciertos recursos naturales, por ejemplo). Los que iniciaron toda esta singladura de 21 años –hasta la fecha- de la BIEN insistieron e insisten en que este ecumenismo en lo que respecta a la fundamentación del ICU ha de reflejarse en las redes promotoras del ICU, tanto en las que operan a nivel estatal, como en la propia BIEN. La existencia de tales redes no puede excluir la posibilidad de que las personas o grupos que forman parte de ellas trabajen en favor del ICU de formas y con aspiraciones bien distintas. Una de las tareas principales de las personas que trabajan en las Juntas Directivas de las redes promotoras del ICU es tratar, primero, de que nadie se incomode ante el hecho de que quienes debatan la propuesta del ICU lo hagan desde perspectivas distintas; y, segundo, tratar también de que nadie se incomode ante el hecho de que, una vez debatidos, en el seno de las redes (en sus congresos, etc.), todos aquellos puntos de interés común, unos y otros traten de promoverlo políticamente de modos distintos, con aspiraciones distintas (unas veces complementarias, otras veces no). Creo que es desde esta doble perspectiva desde la que ha de entenderse esta idea relativa al ecumenismo del ICU y de las redes que lo promueven.

II

Paso ahora al segundo punto de esta charla. Lo que quisiera hacer aquí es una breve relativa al camino político hacia un ICU. Existe en la actualidad un debate que no es exclusivo de quienes promueven el ICU pero que entre éstos ha adquirido cierta resonancia. Déjenme identificar tres posiciones.
1) En primer lugar, hay quienes sugieren que todas las medidas parciales que se puedan introducir (un ICU de cuantía modesta, un ICU destinado a la población comprendida dentro de determinada franja de edad, subsidios focalizados pero sometidos a condiciones más suaves, etc.) suponen pasos importantes que nos pueden acercar a la plena implantación de un ICU. El caso de Brasil y del posible camino desde programas como el Bolsa Familia al ICU es paradigmático en este sentido. Pero el caso es que, en ciertas ocasiones, quienes plantean así las cosas parece que:
a) por un lado, aceptan que el ICU supone un conflicto distributivo (hay en juego cotas de poder de negociación de agentes o grupos de agentes en liza en un mundo de recursos finitos);
b) pero, por el otro, entre quienes plantean así las cosas hay quienes aspiran a que el gradualismo mitigue la visibilidad del conflicto distributivo, como si de lo que se tratara fuera de realizar pasos sigilosos antes de que aquellos que van a perder cotas de poder como consecuencia de la introducción de un ICU se den cuenta de lo que realmente está en juego (por así decirlo, se trataría de hacerlos “caer en la trampa”).
A mi me parece que esta perspectiva, si bien tiene dosis de lógica, resulta algo ingenua. Si bien esta entrada gradual del ICU puede fortalecer la viabilidad política del ICU, creo yo que la mera presencia del conflicto distributivo exige algo más que un “camino ingeniosamente trazado”: exige movilización política.
2) En segundo lugar, otros analistas presentan el ICU como el posible resultado de un “pacto social”, de un “pacto interclasista” a través del cual, por un lado, las clases menos favorecidas verían cómo se erradica la pobreza y se garantiza su seguridad económica y, por el otro, los propietarios de los medios de producción se beneficiarían de incrementos de la productividad logrados gracias a la nueva “paz social”. Parecería aquí que el conflicto distributivo se desvanecería. Yo creo que esta perspectiva adolece de una falta de atención para con la previsible animadversión de los actores económicos más poderosos, poseedores de los medios de producción, con respecto a una medida que les resta capacidad de decisión al liberar a la parte actualmente menos favorecida de la contratación laboral de la necesidad de obediencia a las condiciones que por ellos vienen dictadas.
3) En tercer y último lugar, la consciencia de la existencia de un conflicto distributivo obliga a plantear las cosas de otro modo. Creo que un camino realista hacia la implantación de un ICU pasa, probablemente, por la articulación de todo un programa de medidas graduales, como sugieren quienes pretenden introducir el ICU paso a paso; pero, al mismo tiempo, y sobre todo, un camino realista hacia la implantación de un ICU pasa por la movilización de esa inmensa mayoría que se vería beneficiada por él. Precisamente, la consciencia, por parte de esta inmensa mayoría, de que lo que está sobre la mesa es un conflicto distributivo –es el conflicto distributivo- podría, quizás, actuar como motor para la activación política de las gentes de abajo en favor del ICU. Vista la correlación de fuerzas actualmente existente en nuestras sociedades, me parece que no hay medida más realista que la que pasa por unir ese posible programa de pasos graduales hacia un ICU a una acción política, la de las izquierdas, que persiga una movilización social y política desde la afirmación, abierta y desacomplejada, de la necesidad de una resolución en clave popular del gran conflicto distributivo. Y de vertebrar esta resolución en clave popular del gran conflicto distributivo alrededor de la introducción del ICU.

Primer Seminario Internacional sobre el Ingreso Ciudadano Universal (México, junio 2007)