Recapitulando. Para conseguir el puesto tienes que aceptar el acostumbrado empleo bailón que te impide programar no digo una familia, sino un alquiler. A tiempo parcial significa que, en un acto conmovedor de generosidad, te dejan media jornada libre para que te busques otro, tal vez en negro. Y el sueldo de 400 al mes certifica que tu trabajo se valora en unos 5 euros la hora. Como el de los esclavos, que tenían, sin embargo, comida y alojamiento pagados. Y para acceder a tal delicia, que la falta de alternativas convierte incluso en apetecible, zambulléndose de cabeza en el tiempo se te pide como único requisito buena presencia. De una mujer joven se exige todavía y solamente esto: un aspecto agradable. Una planta ornamental serviría igual de bien a ese propósito, pero mantenerla costaría mucho más. Demasiado para esta Europa que pide buena presencia y continúa brillando por su ausencia.
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/italia-de-buena-presencia








